lunes, 20 de noviembre de 2017

MÁS DESINFORMACIÓN SOBRE EL CONCIERTO-CUPO

He escuchado esta mañana  el comentario  que diariamente  expresa en la cadena SER la periodista Soledad Gallego Díaz. Hoy la reputada periodista ha dedicado su columna al Concierto Económico y al Cupo “vasco”. 

La primera parte de su alegato  se ha centrado en reconocer el encaje legal del Concierto Económico en la Constitución española – Disposición Adicional primera- a través de los Derechos Históricos, y del Estatuto de Autonomía de Gernika.  Gallego Díaz ha atinado en su análisis.   Sin embargo, la parte final de su comentario ha errado absolutamente.  

Como es conocido, el próximo jueves 23, el pleno del Congreso de los Diputados deberá aprobar el proyecto de Ley quinquenal de Cupo, un acuerdo transaccionado entre el Gobierno del Estado y las instituciones vascas  para establecer la fórmula de aportación económica que la Comunidad Autónoma Vasca deberá hacer  al conjunto del Estado durante los próximos cinco años. Al ser un proyecto de ley fruto de un pacto interinstitucional su tramitación  resulta simplificada. Se hace por lectura de artículo único para el que no caben enmiendas. Es decir,  los diputados y diputadas podrán aprobar o rechazar el acuerdo pero no variarlo. 

Sin embargo  Soledad Gallego Díaz  en su comentario de hoy no tiene en consideración este principio paccionado para establecer  tan singular procedimiento legislativo (siempre ha sido así).  Para ella  resulta inaudito que un proyecto de ley  se vaya a aprobar “sin pasar primero por ponencia ni por comisión, lo que indudablemente reduce mucho el tipo de enmiendas que se puede presentar y la duración de los debates”.   Y, sin atender  a la razón genuina del acuerdo previo, la periodista establece que  esa inusitada fórmula legislativa se produce por interés político. El interés de Mariano Rajoy que , según ella, necesita los votos del PNV para aprobar sus presupuestos y que debido a esto el presidente del PP “ no quiere abrir ningún frente con el nacionalismo vasco”.

Tal consideración  permite a Soledad Gallego Díaz sentenciar que “aun así es difícil comprender que un asunto tan delicado pase por el parlamento con tan poco debate y con tal velocidad. El cupo debería negociarse de manera mucho más transparente”.

Resulta desalentador contemplar  la falta de información  y los prejuicios que en el Estado existen en torno al Concierto Económico y el Cupo . Y  tal sensación de consternación  se hace  aún más grave cuando se contempla cómo portavoces  reconocibles de la opinión publicada, como el caso de Soledad  Gallego Díaz,  se expresan con tanta ligereza como ha hecho hoy en su comentario radiofónico.  

No es de extrañar  que si  opinadores tan estimados como la periodista en cuestión  cometen  tal ligereza, lógico será  entender que quienes menor seriedad demuestran digan auténticas barbaridades. Como Albert Rivera  quien se ha atrevido a afirmar que el “cuponazo vasco es  un amaño que perjudica a la mayoría de los españoles”.  Le ha faltado citar a las “provincias traidoras”. 

sábado, 18 de noviembre de 2017

CUESTIÓN DE IMAGEN

Los primeros en dar la nota fueron los “tontos de córner”. Esos personajes que aprovechando una retransmisión balompédica se metían en el encuadre de una cámara en el preciso momento de que un jugador procedía a ejecutar un saque de esquina. Era entonces  cuando  el tonto de córner aparecía en un escorzo imposible para agitar las manos y saludar. 
Más tarde, se pusieron de moda los “videosimpáticos”, esos espectadores aburridos que  mientras dormitaban  en un espectáculo deportivo soporífero se veían reflejados en la señal televisiva del videomarcador  transformándose en hiperactivos  saltimbanquis. La escena es casi siempre la misma. En un momento en el que el juego deportivo está detenido, la cámara se fija en la grada. Allí un grupo de amigos  sestea abatido por el tedio. Uno de ellos se da cuenta  de que su imagen  aparece en la pantalla gigante. Están en directo. El avezado espectador avisa a los demás.  Codea a uno y otro lado. Señala a la cámara y ….a partir de ahí, el grupo se comporta como si sus componentes participaran en un concurso de meterse guindillas por el culo. Uno salta. Otro gesticula. El tercero lanza besos y el que  ya antes era “tonto de córner”, no sabe hacer otra cosa que saludar  a la afición.
Estos fenómenos de protagonismo efímero  son como los actores de reparto.  Secundarios  que buscan su minuto de gloria. Como los imbéciles de cuneta que corren en paralelo a los ciclistas  en taparrabos o disfrazados de soplagaitas y que por salir en la emisión televisiva son capaces de derribar al corredor escapado o al líder de carrera.
Otra cosa más sofisticada  es  la figura del exhibicionista  de segunda fila. Se trata de aquellos que, intencionadamente se sitúan en el encuadre de una cámara simulando estar allí accidentalmente. Figuran ser el atrezzo, pero no. Son pegotes para nada accidentales.  Los vemos a diario.  Fíjese un poco el lector en cualquier teleberri o espacio informativo en el que un/a periodista presenta en directo una noticia desde la calle.  Enseguida apreciaremos  cómo, si el plano se abre un poco, un espontáneo  se planta detrás del profesional del medio y se asoma con cara de lerdo. Y, en un dechado de ridiculez, se mueve  a un lado y otro para que se le vea mejor.  Sí, algunos resultan patéticos, pero el sentirse protagonista, aunque sea haciendo el bobo, excita sobremanera a la especie humana.

Esa necesidad que algunos tienen de ser protagonistas  les lleva en ocasiones a caer en  lo estrambótico. El diputado Rufián es un paradigma de ello. En su penúltima gracia, compareció en el Congreso con dos grilletes.  Antes lo había hecho con una impresora y sus mordaces tuits  parecen diseñados para colmar su ansia de notoriedad  narcisista.  A saber  cual será el próximo numerito que nos reserva  para volver a ser centro de la “actualidad”. Otro que tal baila es el presidente cántabro, Miguel Angel Revilla, showman y tertuliano  telepredicador a tiempo completo. Albert Rivera  y sus declaraciones recurrentes, salidas de alguna ingeniería  comunicativa, tampoco pierde comba. Todo en él es un producto de márketing.  Bueno, todo en su partido  parece salido de un laboratorio. Hasta Girauta, su portavoz en el Congreso.  Un genuino espécimen metamórfico que comenzó su andadura en la Joven Guardia Roja, continuó en el PSC, siguió en el PP y ahora soflama en Ciudadanos.
Tampoco hay que ir tan lejos para encontrarse con fenómenos que no sobrevivirían a la rutina cotidiana sin  dosis complementarias de visibilidad pública.  En Gipuzkoa tenemos a Denis Itxaso, diputado foral de Cultura, Turismo,  Juventud, Deportes y Cooperación.  Sí, responsable de muchas cosas y, al parecer, quisiera ser de más.  Eso se desprende de su incansable  actividad  pública. Le importa poco que el acuerdo  para la gestión de la autopista Ap 8 no sea de su ámbito competencial. Ni que el acuerdo alcanzado enrtre Gipuzkoa y Bizkaia fuera anunciado por los dos diputados generales  de ambos territorios. Él  también quería foto. Más que foto, video. Y lo tuvo. Muy chulo por cierto.  Pero ahí no acaba su efecto expansivo y su afán por ocupar espacio de visibilidad.  También se ha apuntado a  rentabilizar  el anuncio de la celebración  de los próximos  premios MTV en Bilbao.  La celebración en Bizkaia de esta gala es  según Itxaso “muy positiva para todo el país y demuestra la capacidad de atracción y el magnetismo que tiene Euskadi para atraer todo tipo de eventos y la confianza que inspira a la hora de organizar actos de semejante envergadura”.
No seré yo quien diga lo contrario. Pero, conociendo un poco el percal, tanta colaboración me abruma. ¿No será que Itxaso ha visto que según todos los sondeos  la sociedad de Gipuzkoa no identifica a los socialistas como gobernantes de dicho territorio y ha decidido expandir su sigla y su imagen hasta donde pueda sin escrúpulos y competencia ? . Sea como fuere, tener que recurrir a esta forma de exhibicionismo, denota  la inconsistencia de su papel público y, en segunda derivada,  su falta de credibilidad. No por estar todo el día en el escaparate mejora su percepción. A veces, ocurre todo lo contrario. Recuérdese el refrán; “…mona se queda”. 
La prueba palpable está en  quienes permanentemente se dejan ver en el campanario vociferando  como muecines que llaman a la oración  contra las “políticas neoliberales” y reclamando  no dar ni agua al gobierno  que preside Urkullu.  Un día tras otro se repite la imagen de una dirección sindical  volcada en una estrategia de confrontación. Intentando  condicionar la política de este país pero con escaso éxito. Solamente el margen que le concede una Izquierda Abertzale domesticada, pastoreada por la makila del líder sindical que marca el camino por el que deben transitar las “fuerzas de progreso soberanista”.  Y en ese tracto, repetido y conocido, EH Bildu abdica de utilizar su fuerza parlamentaria como  elemento de influencia, de cambio real en la política vasca cediendo dicha capacidad  a otros que aprovecharán  su oportunidad.
 Condicionar una colaboración parlamentaria a la ruptura de una coalición de gobierno,  y a la posibilidad de acuerdo  puntual con el PP es no darse cuenta de que lo que en verdad se está haciendo es no dejar más acuerdo transitable  que el que se pretende excluir.  Porque  si EH Bildu se quita del medio, como lo está haciendo en la negociación presupuestaria,  no hay más alternativa de acuerdo – salvo que “Podemos” acceda a pactar- que el representado por el PP. Y un gobierno responsable  debe, en cualquier circunstancia,  gobernar  y por ende aprobar su presupuesto. Si ese supuesto  ocurre será gracias, fundamentalmente a ELA y EH Bildu. Que nadie lo dude. Cuanta torpeza. Cuanta ceguera. Cuanta irresponsabilidad.   
 
Y hablando de imagen,  de que cada cual se retrate… esta semana entrante, las fuerzas políticas representadas en el Congreso de los diputados van a tener la oportunidad de fijar una posición nítida respecto a una materia que para los vascos resulta  de primer nivel; el Concierto Económico y la nueva ley quinquenal de Cupo.
El Gobierno español ya remitió a las Cortes  el acuerdo alcanzado con la contraparte vasca en relación a la nueva ley quinquenal de Cupo.  Acuerdo que deberá ser aprobado por los diputados y diputadas a modo de artículo único. Es decir que  al tratarse de un acuerdo, de una propuesta paccionada,  deberá contemplarse como un todo. No hay margen para la enmienda que modifique  lo ya acordado. Solo cabe el voto favorable o contrario a la totalidad del proyecto (cabe también la abstención). Algunas formaciones –los ciudadanos de Rivera y compañía- ya han anunciado su rechazo al Cupo. No es nuevo en ellos. Se mantienen  firmes. “Privilegios”, “provincias traidoras”. Es casi lo mismo.
Veremos que hacen los demás. Los de “Pokemon” siguen siendo “simpáticos”. Han anunciado  que votarán a favor pero tenían intención de plantear alguna enmienda. No entienden nada. Sus socios  valencianos de  “Compromis”  han dejado  el recado de que se opondrán porque  el Gobierno de Rajoy no ha solucionado sus problemas de financiación. Como si  la culpa la tuviéramos los vascos. Tomaremos nota, en todo caso, de sus decisiones. Lo mismo  en el supuesto de las demás formaciones.  En esta materia no nos gustaría encontrarnos con “tontos de córner”. Ni con “videosimpáticos”  que escurran el bulto o salgan a miccionar a la hora de la votación – ya hubo socialistas en tiempos pasados  con problemas de vejiga en circunstancias similares- . Estaremos atentos a la pantalla.  A la pantalla del hemiciclo.