martes, 1 de diciembre de 2009

COMEMOS POR SAN ANDRES


El pasado sábado comimos por San Andrés. Cada año somos menos. Nos hacemos mayores.
Es como una tradición de quintos. Los que fuimos , estamos y seremos. Casi como la cita de Aita Barandiarán.

La mayoría de quienes respondemos a la convocatoria estamos ahí porque pegamos varias toneladas de carteles. Era lo que tocaba. Carteles y engrudo. Hacer política con los pies y las tripas. Pintando por aquí y por allá. Con spray y también con brocha gorda. Corriendo delante de los grises y recibiendo más de un porrazo en algún momento.

Cuantas horas de activismo. De plantillas para pintadas. "RC" y la "E" gótica que ahora purga el consejero Ares. Resistencia Civil Euzkadi. Era la etapa del Estatuto.

Yo voté por primera vez en el referéndum del Estatuto. Acababa de cumplir 18 años. Tenía ganas. Desde los 16 , como muchos de la comida de San Andrés, militaba en el PNV. Tiempos de efervescencia, de política de pancarta, de grito y de pedrada. Mientras , nuestros mayores nos enseñaban a ser prácticos. Corazón y , sobre todo, cabeza. Pasión y apasionamiento. Romper los muros a cabezazos si era necesario. Ganar el futuro a mordiscos. Equivocándonos muchas veces pero, pasado el tiempo, con un bagaje irrepetible. Clandestinos en libertad, con el objetivo de comernos el mundo, de alcanzar la tierra prometida en dos saltos.

Pero , con la experiencia, y el ejemplo de muchos, sabiendo leer poco a poco el destino. Como quien descubre la esencia de la alquimia en páginas, capítulos interminables, apasionantes. Duros, en muchos casos. Con bofetadas, físicas y mentales.

Eramos transeuntes del pueblo elegido , tras los pasos de Moisés. Atravesando el Mar rojo, transitando por el desierto. Con ídolos de barro, espejismos y la realidad de un camino que siempre apareja sacrificio. No hay paz sin precio ni camino sin agonía. Y aunque Moisés reniegue de sus propias tablas de la ley y quiera , en el final de su vida encontrar atajos, los atajos que denigró como guía, sabe que tampoco así hallará la tierra prometida.

Porque, la nuestra es una carrera de fondo. Y somos eslabones de una larga cadena.

Escocia invoca a San Andrés para citarse con la independencia. Nosotros, evocamos a San Andrés comiendo. Recordando, como su fuesemos viejos achacosos, las batallitas del pasado. Rememoramos el pasado y nos citamos en el presente para no perder de vista el futuro.

Hablamos de nuestros hijos -ellos y ellas son los jóvénes ahora-. Y hacemos risas. Con Likona, que no para, con Garikoitz, que hoy no ha traído lotería, con Txirri, con Bobi, con Amaia, Iñigo, Manu, Asier, Andoni, Ana, Juan Félix, Aitor... El sábado calculo que eramos sesenta.

Y recordamos a los que no están. A los que se han escaqueado, y a los que como Ina se recupera para volver a estar como un toro.

Comimos un año más por San Andrés. Lo haremos el año que viene si Dios quiere. Comprometidos como hace treinta y pico años. Tan lejos y tan cerca. Juntos. Como siempre.

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