jueves, 10 de enero de 2013

LA CARTA DE JOSU ZABALETA


Josu Zabaleta es un hombre bueno  en el sentido literal de la expresión. Quizá peque de un tanto ingénuo, pero ese defecto es consecuencia de su bondad. Este claretiano  que siendo director del colegio Askartza se dedicaba, entre otros cometidos, a limpiar las instalaciones o a cuidar de los más pequeños en el patio,  tiene un alma inmensa. Inmensa para Euskadi y para quienes aquí viven y sufren.

Josu Zabaleta, el primero por la derecha, con una foto de Txelis,
en un acto de apoyo a los presos de la vía Nanclares

Son muchas las iniciativas en las que ha participado. Todas ellas bajo el paraguas humanitario.
Una de las últimas, en la que ha volcado toda su voluntad  y dedicación,  ha sido la de encontrarse con presos vascos que cumplen penas por su vínculo con la violencia.

Zabaleta ha hecho miles de kilómetros -como los familiares de los reclusos- de penal en penal. Buscando  puntos de reconciliación, de humanidad, de resocialización. Lo ha dado todo en esta causa.  Mucho más que muchos vociferantes  de consigna. Conozco -conocemos- su dedicación, sus desvelos, su compromiso personal con la paz y con la libertad. Sabemos de sus idas y venidas. Y hasta algún ex ministro de interior se ha interesado por su desinteresada labor. Hoy, jueves 10 de enero, ha escrito una carta en el diario DEIA en la que aduce sus razones para no acudir a la manifestación convocada por el colectivo "Herrira". Le asiste su ejemplo para decir lo que afirma y , aunque los comentarios de los lectores -siempre los mismos- se le intenta desacreditar, su escrito tiene un enorme valor que desde este post quisiera reconocer.

Reproduzco aquí su contenido:
¿Por qué no voy a la manifestación del 12-E?


• Josu M. Zabaleta -

Estoy totalmente de acuerdo con los dos objetivos de la manifestación: el acercamiento de los presos a Euskadi y la liberación inmediata de los presos gravemente enfermos.

Pero no voy a la manifestación principalmente por estos dos motivos:

1º El grupo de presos de ETA de la Vía Nanclares ha sido ninguneado, calumniado y vilipendiado por parte de algunos -no todos- de los organizadores de la manifestación y por parte de varios de los habituales participantes a dichas manifestaciones. Y para los miembros del Grupo de Nanclares todavía ha sido mucho más doloroso el hecho de que muchos de sus familiares han sido despreciados y abandonados por muchos del mundo de la IA.

Sin embargo, a mí esos presos disidentes de la Vía Nanclares me llaman positivamente la atención desde hace ya varios años por el camino que han tomado desde la revisión crítica del pasado. Para ello se basan en una ética humanista -no marxista donde el fin justifica los medios- desde la afirmación del valor supremo de todo ser humano, desde el reconocimiento del daño causado, reparación y reconciliación con las víctimas. Esto sí que es, desde mi punto de vista, avanzar en la construcción del Pueblo Vasco.

2º Desde mi punto de vista, muy limitado e imperfecto, estas manifestaciones, ayunos, encierros, etc… valen muy poco o nada para conseguir los objetivos que se marcan. Pueden servir para tranquilizar -dicho de una manera suave- a algunos de los organizadores que quieren hacer ver al colectivo y a sus familiares que les tienen muy presentes en sus vidas. ¿De verdad creen que el pueblo les va a sacar de la cárcel? Sin querer herir a nadie, pero algunos me recuerdan a esos amigos de los presos que desde Tailandia o las Bahamas, gozando de unas estupendas vacaciones, les envían cálidos recuerdos y muxus. ¡Qué paradoja! Pero no tengo dudas de la sinceridad y buena voluntad de muchos de los organizadores y manifestantes.

ETA, la IA y el Colectivo de Presos conoce perfectamente cuáles son los caminos para conseguir los objetivos para con los presos. Acepto también que la postura del Gobierno en muchos casos es inaceptable.

En los últimos 30 años cuántas manifestaciones, encierros, ayunos…. Que no han servido para nada. Recordemos con el Acuerdo de Lizarra-Garazi las decenas de miles de carteles en los balcones de nuestras casas de nuestros pueblos con el lema: Euskal Presoak, E. Herrira… ¿cuántos quedan ahora?

Si el abominable secuestro de Ortega Lara, el asesinato de Miguel Ángel Blanco -por cierto, tan jaleados y aplaudidos por muchos de la IA- y tantas otras ekintzas no sirvieron para nada, sino todo lo contrario, para mejorar la situación de los presos, ahora con el cambio estratégico de la correlación de fuerzas, ¿se puede creer que con estas manifestaciones se pueden conseguir esos objetivos?

Ojalá estuviera equivocado y se acierte en los medios para conseguir esos objetivos que muchos anhelamos para todos los presos de ETA.



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