sábado, 22 de febrero de 2020

PAQUITA LA DEL BARRIO


Tenía puesta la radio. Había escuchado a Eduardo  Madina en una tertulia decir  un sinnúmero de tonterías en relación a la catástrofe  del vertedero de Zaldibar.  Pontificaba como un cura de los de antes  elevado en el púlpito. Se veía que no tenía ni puñetera idea del caso.  Ni tan siquiera supo situar Zaldibar en el mapa –“está cerca -dijo-  de la reserva de Urdaibai”. Fue la parte más acertada de su perorata acusadora  que, cómo no,  estaba dirigida al lehendakari.
Le creía más serio. No tan superficial ni irresponsable  de acusar sin pruebas, sin información, y sin haber contrastado sus prejuicios.  La actitud de Madina la había visto  antes en otros  que lejos de detenerse y reflexionar sobre lo que estaba pasando en esos días, se sumaron a la juerga de atizar al poder establecido. Con razón o sin ella. Lo fácil era  incorporarse al cabreo, alimentando la  indignación sin el más mínimo razonamiento.  
Escuchaba la radio, sí. Triste por  el comportamiento de  quienes deberían  separar opinión de información,  y no lo hacían.  Consternado por  quienes preferían dar pábulo  a los rumores infundados  por encima de las informaciones oficiales de los organismos públicos, estamentos  a los que alegremente despreciaban por “falta de información” pese a que día a día, a través de portavoces técnicos –expertos por lo tanto- trataban de responder en relación a lo que acontecía.  Nada parecía racional. Pero pese a que se dijera que los sucesivos controles atmosféricos evidenciaban  que el aire respirable  era adecuado, que de una veintena de elementos  analizados solo  las dioxinas y los furanos  daban resultados   anómalos,  el titular  que se trasmitía era  el de la contaminación atmosférica. Alimentando a la bestia del miedo colectivo.
Escuchaba la radio cabreado. El titular de un periódico de referencia  abonaba el amarillismo. “Expertos del CSIC –decía “El Correo”- piden el cierre de la planta de biomasa de Gueñes  por su “peligrosidad”. El Centro Superior de Investigaciones Científicas desmentía al día siguiente  la noticia. Ni el estudio  técnico  al que hacía referencia el diario  era del CSIC, ni su autor era experto en la materia. Una falsedad doble  soportada en portada y página interior. ¿Rectificación? Ez , eskerrik asko.  Vocento  jamás se equivoca. Eso sí que es soberbia.
Cambié de dial  y me encontré a supuestos periodistas editorializando  sobre  el caso  de la tragedia del vertedero  derrumbado  sumándose  a la consigna  política de “Zaldibar argitu”, un “leimotiv”   editado por  los cafres de siempre.  Se trataba de una emisora pública  pero a  los que  disponen de un micrófono abierto a su disposición,  eso les daba igual. Hasta echaron un bertso  criticando al gobierno que sustenta las emisiones  que les alimenta y mantiene.
Pero el “activismo” de los comunicadores  no es un mal exclusivo de nuestros medios.  De Madrid llegó una reportera de supuesto postín.  No necesitó documentación para su pieza a publicitar  en el “Intermedio” de Wyoming.  Cuatro testimonios de vecinos enfadados, una entrevista a un “ecologista” y una persecución por los pasillos del Parlamento a un huidizo consejero, al más puro estilo   de “sálvame” tras la Pantoja.  Por cierto, el “ecologista justiciero” ,  que hábilmente ocultó su condición de ex alcalde de un municipio vizcaino con vertedero, se despachó a gusto. No pongo en duda  su libertad para opinar. Faltaría más. Lo que no admito en ningún caso es la mentira.  Y en la entrevista, la bilis cegó al entrevistado faltando a sonrojantemente a la verdad.
Entre otras lindezas, el ex alcalde “independiente” vino a coincidir con el argumento de Macarena Olona – VOX-  que acusó al Gobierno vasco de no haber  admitido  la colaboración del ejército en las labores de rescate de los trabajadores desaparecidos. ¡Qué infamia utilizar el dolor de las víctimas con argumentos mentirosos!  Han sido la propia ministra de Defensa y el Delegado del Gobierno quienes han desmentido que nadie pusiera a disposición del Gobierno vasco a la UME (Unidad Militar de Emergencia) para las labores de desescombro en Zaldibar. Si no hubo ofrecimiento difícilmente pudo haber rechazo. Mentirosos asquerosos.
Las falsedades, las “fake news”, las trolas, los rumores, las insidias,  se han sucedido y prodigado  estos días pasados con gran profusión. La pandemia de embustes y de infundadas sospechas se ha multiplicado en nuestro entorno con mayor virulencia que la gripe. Y en ese clima propicio de inseguridad, el miedo ha campado a sus anchas  entre la gente corriente. Bastaba ver algunas reacciones  sin fundamento para darse cuenta  de la desprotección que la desinformación provoca. Una amama  comentaba a una televisión que su nieta  no había ido al colegio por  temor  a la contaminación del aire y paradójicamente la niña –como no podía ser de otra manera- correteaba por la calle junto a su casa. O el jubilado que advertía que él solo bebía agua embotellada  a pesar de que todos los informes  aseguraban que la potabilidad del agua corriente era  total. O la jóven que negaba con vehemencia la información de los bomberos anunciado que los fuegos estaban ya apagados.  ¿Por qué lo hacían? Por desconfianza. Por un temor descontrolado. Y el miedo es el mayor peligro de la verdad.
Estoy convencido que no todo se ha hecho bien en esta inédita crisis. Lo ha reconocido hasta el propio Urkullu en sede parlamentaria. Y por ello ha pedido excusas a la ciudadanía.. Pero en esta procelosa situación de turbulencias, nadie negará que ha habido pescadores que han agitado aún más las aguas esperando  poder pescar réditos  políticos. ¿Cómo calificar la concentración de vociferantes embozados con mascarillas en la puerta del Parlamento en Gasteiz? ¿Miedo a la contaminación en Gasteiz? ¿No sería que su exigencia de aclaraciones fuera solamente  una excusa para calentar el ambiente?
Luego está la derivada política. Lo que Txema Montero calificó en su brillante artículo del otro día como “guerra civil multilateral”. Todos contra el PNV. PP, EH Bildu y Elkarrekin Podemos al unísono. Según ellos, nada se ha hecho bien. No ha habido empatía con los familiares de  las víctimas. Se han ocultado pruebas e informes. No ha habido controles. Se podía haber hecho más. Todo ha sido un caos.
La oposición política tiene la obligación de controlar la gestión del ejecutivo. Pero en una catástrofe sobrevenida como la que hemos padecido, todos esperábamos algo más  de sus ilustres señorías de la oposición. ¿Qué habrían hecho ellos en  estas circunstancias? ¿Qué más o qué menos habrían atendido?. No lo sabemos porque  no han tenido  tan siquiera  el valor de  decirlo.  Quizá porque lo único que sepan  es restar. Nunca sumar.
El año 1983 se produjeron en Bizkaia y Gipuzkoa unas devastadoras inundaciones  que provocaron  varias víctimas mortales y destrozos que todavía se recuerdan. Por entonces gobierno y oposición se calzaron las botas de agua para limpiar  las calles del país y retomar la normalidad. Aquel espíritu constructivo  no lo hemos conocido ahora. Ni Maddalen  Iriarte, ni Alonso o Martinez han arrimado el hombro. Ni tan siquiera han descolgado el teléfono  para ponerse a disposición en las labores de  emergencia. De ellos solo hemos percibido crítica. Y la crítica es aceptable. Pero no lo es tanto cuando se produce  sin afán positivo.
Confieso que la situación me tiene ofuscado. Pero más allá de las posiciones miserables o de la manipulación que ha desorientado a una parte de la opinión pública, mucho más –muchísimo más- ha afectado a mi ánimo  la no localización de los dos operarios desaparecidos en el vertedero siniestrado.  Muchísimo más me apena el dolor de sus familias. Y mi consternación es máxima  por la irresponsabilidad de quienes desatendieron  las medidas de seguridad  y con su negligencia  provocaron una catástrofe  medioambiental y sanitaria como la que vivimos. Espero que la justicia haga caer sobre ellos  todo el peso de la ley.  Eso sí me tiene cabreado de verdad.
Lo demás se me ha pasado oyendo la radio. Angels Barceló ha puesto en antena una canción interpretada por la artista mexicana  Paquita la del barrio. Su retahíla de insultos es mejor que la de Casado a Sánchez. Por fin he esbozado una sonrisa. La letra de la ranchera comienza así; “Rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida, adefesio mal hecho, infrahumano, espectro del infierno, maldita sabandija. Cuánto daño me has hecho, alimaña, culebra ponzoñosa, deshecho de la vida. Te odio y te desprecio…”
Siguiendo la tradición de la radio, dedico la canción de Paquita la del barrio a …

4 comentarios:

  1. Muchísimas gracias por tu texto y por el link a Paquita la del barrio que siempre me ha encantado. Besarkada bat.

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  2. Este artículo es infumable, echándole la culpa a los demás de lo corruptos que sois.
    Yo creo que llegaré a ver la desaparición del PNV.
    El resultado de vuestro sistema mafioso a sido zaldibar.
    Junto Alberto y Joaquín esperemos que no aparezca ningún ilegal senegalés muerto.

    Estáis protegidos por el grupo vocento y el establisment español.
    La campaña que hicisteis(PNV,Psoe,Diario Vasco...) Apoyando a muerte la incineradora y en contra del sistema de basuras que proponía Bildu fue asqueroso.
    Repito, el resultado de vuestro sistema mafioso a sido zaldibar.

    P.d:
    Espero que por el bien de todos que el vertedero de Mallabia no reviente y que se le vigile/controle mejor a Servando.

    Koldo, Como llegó el fin de CIU llegará el vuestro. Ez daukat dudarik.

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    1. Perdona pero todo lo escrito en el artículo es totalmente cierto. Dices que Bildu propuso un sistema para la gestión de residuos y es mentira, Bildu lo único que propuso y en algunos ayuntamientos fue un sistema distinto de recogida de residuos. Y para finalizar lo que ha hecho Bildu es apoyar el sistema de gestión de residuos defendido por Gurasos que casualidad de la vida plantea el sistema de VERTEDERO para 100.000 toneladas anuales en Gipuzkoa.

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  3. El ex alcalde que dices dijo verdades como puños. Y el informe sobre Glefaran es de expertos del CSIC. Uno jubilado y otro en activo. Otra cosa es que el propio CSIC quiera desacreditar a su personal para meter el cazo en Euskadi. Los análisis de Zaldibar los ha hecho el csic previo pago. Su experta begoña Jiménez ha estado al servicio del GV previo pago. Y el estudio que quiere hacer Zalla lo acabará haciendo el CSIC. Tiempo al tiempo.

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