La foto no es nueva ni de gran calidad. He echado mano de ella en otras ocasiones pero pese a no ser ni una obra de arte ni un documento histórico supone, para mí, un recuerdo imborrable de mi vivencia personal y política. En la instantánea capturada en una de aquellas jornadas que desarrollábamos en Artea (Alderdi etxea) está una buena parte de "mi" familia política, jóvenes movidos por el activismo abertzale, voluntariosos por hacer "algo" por la patria común, Euskadi. Faltan muchos pero entre la penumbra de la escalera que daba a la cocina de aquel caserón puedo identificar a Kepa, Luis, Boby, Alberto, Loli, Iñigo, Jaione, Koldo, Bittor, Keltse, Joseba, Leire, Ana , Irune, Arantza, Asier, Juanjo, Joseba, Aitor C, Aitor E, Koldo, Joseba L, Iñigo C, Pedro, Jaione, Andoni B, Diego, Ander , Mikel H, Txirri, Iñaki R, Andoni, Sergei, Joseba B... Y otros que mi vista no llega a reconocer fehacientemente.
Cada vez que la miro me entra la nostalgia. Melancolía de haber transitado un largo camino en el que me he cruzado con gente maravillosa como la de la foto. Recuerdos de juventud, de madurez, de toda una trayectoria que ya llega a una edad en la que comienza la cuesta abajo.
Entre todos los protagonistas de la imagen , aprecio claramente a Joseba Arozena, el siempre reflexivo joven de Barakaldo cuya trayectoria , prolífica y entregada a la causa al ciento por ciento, acabó los días pasados. Digo "acabó" porque una maldita enfermedad se lo llevó de nuestro lado hace apenas una semana. Y su pérdida, la de un amigo, la sentí , como una desgarradora pérdida. Joseba fue un alderdikide modélico. Dialogante, voluntarioso, decidido. Leal a una organización y a unos principios democráticos. Un abertzale de orden y de sentido común. Y fue, al mismo tiempo, un servidor público, entregado a prestar su trabajo y su conocimiento a la causa vasca y a su construcción nacional e institucional. Servidor público, sí. Y de los que uno quisiera en su equipo, a pesar de que, en ocasiones e injustamente, algunos pretendieran enmendar su hoja de servicios prestados.
Esta malísima salud de "hierro" que me tiene atrapado entre hospitales, médicos, curas y convalecencia, me impidió acudir personalmente a su despedida el pasado lunes, pero sirvan estas líneas para rendirle homenaje y trasladar a Keltse, Erlaitz, Beñat y al resto de su familia , mi más cariñoso abrazo. Sabéis que somos muchos los que os apreciamos y estimamos y los que os queremos acompañar en este momento tan complicado.
Sigo mirando la foto. Detrás de ella encuentro almas que reconfortan mi tristeza. Vivencias de una cadena humana que se renueva y cuya vocación es regenerarse en nuevos y nuevas protagonistas que están ya entre nosotros. Hoy, de todo el cuadro nos falta Joseba. Mañana será otro u otra, quizá yo mismo. Pero el compromiso, el afán y la ilusión que encuentro detrás del retrato , me inducen a pensar que otras fotos llenarán los espacios vacíos. Otros nombres, otras formas de hacer las cosas, otros protagonistas que, quizá otro día, recuperen de su álbum particular , un instante como el que yo ahora he rescatado.
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