
Nunca entendí aquel principio bultzagile de “Bat bitan banatzen da” – El Uno se divide en dos-. La verdad sea dicha, los números jamás fueron mi fuerte. Hasta el punto que aprendí a restar al revés.
Mi madre solucionó esa dislexia matemática con ejemplos de física. Tenía la rapidez del rayo a la hora de manejar los brazos y para cuando decía “te voy a dar”, ya habías notado el “adoctrinamiento” a modo de toñeja.
Sin embargo, el momento estelar de aquellas interminables tardes de deberes era el de la “zapatilla paseante”. Era, sobre todo, cuando aquellas cuentas interminables bloqueaban mis meninges y me convertía en un cazurro gruñón, incapaz de distinguir número alguno. Entonces aparecía, como por arte de magia, la zapatilla veloz y el atontamiento se disipaba al instante con un golpe certero en el trasero. ¡Qué manera de incentivar el ingenio!. Eskerrik asko ama por haberme implicado el sentido práctico de las matemáticas.
Al grano. La parte contratante de la primera parte de Eusko Alkartasuna, tiene previsto celebrar algo así como un congreso constituyente para fortalecer el nacionalismo democrático. Integración, centralidad, recuperación del liderazgo, son algunos de los mensajes básicos que los dirigentes de la corriente “Hamaika bat” están trasladando a los medios de comunicación como referencia de su alternativa.
Y en su afán por centrar, fortalecer, y liderar se proponen crear una nueva formación política. Una más en el atomizado espectro político abertzale.
En el caleidoscopio particular tenemos ya al PNV como astro mayor. Luego, la denominada Izquierda Abertzale, cuya luz no se ve al estar engullida por el agujero negro de ETA – la anti materia que impide cualquier posibilidad de funcionalidad-. Y en un tercer espacio, los pequeños planetas cuyas órbitas gravitatorias se acercan, una vez al sol del PNV y , en otras ocasiones al agujero negro de Batasuna.
Ahí se encuentra Aralar, como porción de la izquierda abertzale desprendida de la matriz y que intenta afianzar su opción independiente, en crisis de identidad y de crecimiento. También se encuentra EA, cuya luz se apaga tras su intento de emancipación de su coalición con el PNV y la escisión de Elkarbide , un satélite que tras su crisálida de “Hamaika bat” pretende ahora culminar su evolución en asteroide de no se sabe bien qué formato.
Por el contrario, al otro lado del universo político vasco, se consolidan dos planetas comunicantes – PSOE y PP- , cuya fuerza parece unida y sin fisuras para generar un nuevo orden celeste.
En el mundo abertzale, la atomización parece una característica genética, si bien todo intento de acumulación de fuerzas siempre ha terminado por convertirse en el rosario de la aurora. El error fundamental de tanto fracaso ha estribado en el empecinamiento de los pequeños por atraer y condicionar al grande, haciendo jugar en todas las variables de fusión experimentadas hasta ahora, a la anti materia.
Mientras ese error de bulto no se detecte, y se metabolice, seguirá la división.
Por eso, iniciar el proceso de fundación de un nuevo partido abertzale sólo favorece a la estrategia del PSOE y el PP. Los demás, “bakoitza berera”, cada uno a lo suyo. Pero eso sí , ya no seremos hamaika bat sino “hamaika bi”. Sálvese quien pueda.
Mi madre solucionó esa dislexia matemática con ejemplos de física. Tenía la rapidez del rayo a la hora de manejar los brazos y para cuando decía “te voy a dar”, ya habías notado el “adoctrinamiento” a modo de toñeja.
Sin embargo, el momento estelar de aquellas interminables tardes de deberes era el de la “zapatilla paseante”. Era, sobre todo, cuando aquellas cuentas interminables bloqueaban mis meninges y me convertía en un cazurro gruñón, incapaz de distinguir número alguno. Entonces aparecía, como por arte de magia, la zapatilla veloz y el atontamiento se disipaba al instante con un golpe certero en el trasero. ¡Qué manera de incentivar el ingenio!. Eskerrik asko ama por haberme implicado el sentido práctico de las matemáticas.
Al grano. La parte contratante de la primera parte de Eusko Alkartasuna, tiene previsto celebrar algo así como un congreso constituyente para fortalecer el nacionalismo democrático. Integración, centralidad, recuperación del liderazgo, son algunos de los mensajes básicos que los dirigentes de la corriente “Hamaika bat” están trasladando a los medios de comunicación como referencia de su alternativa.
Y en su afán por centrar, fortalecer, y liderar se proponen crear una nueva formación política. Una más en el atomizado espectro político abertzale.
En el caleidoscopio particular tenemos ya al PNV como astro mayor. Luego, la denominada Izquierda Abertzale, cuya luz no se ve al estar engullida por el agujero negro de ETA – la anti materia que impide cualquier posibilidad de funcionalidad-. Y en un tercer espacio, los pequeños planetas cuyas órbitas gravitatorias se acercan, una vez al sol del PNV y , en otras ocasiones al agujero negro de Batasuna.
Ahí se encuentra Aralar, como porción de la izquierda abertzale desprendida de la matriz y que intenta afianzar su opción independiente, en crisis de identidad y de crecimiento. También se encuentra EA, cuya luz se apaga tras su intento de emancipación de su coalición con el PNV y la escisión de Elkarbide , un satélite que tras su crisálida de “Hamaika bat” pretende ahora culminar su evolución en asteroide de no se sabe bien qué formato.
Por el contrario, al otro lado del universo político vasco, se consolidan dos planetas comunicantes – PSOE y PP- , cuya fuerza parece unida y sin fisuras para generar un nuevo orden celeste.
En el mundo abertzale, la atomización parece una característica genética, si bien todo intento de acumulación de fuerzas siempre ha terminado por convertirse en el rosario de la aurora. El error fundamental de tanto fracaso ha estribado en el empecinamiento de los pequeños por atraer y condicionar al grande, haciendo jugar en todas las variables de fusión experimentadas hasta ahora, a la anti materia.
Mientras ese error de bulto no se detecte, y se metabolice, seguirá la división.
Por eso, iniciar el proceso de fundación de un nuevo partido abertzale sólo favorece a la estrategia del PSOE y el PP. Los demás, “bakoitza berera”, cada uno a lo suyo. Pero eso sí , ya no seremos hamaika bat sino “hamaika bi”. Sálvese quien pueda.
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