“Los periodistas se quejan de que en todos los mítines vuestros candidatos dicen lo mismo”. Con ese mensaje concluimos ayer la jornada. Razón no les falta ya que durante los quince días de campaña se exprime un guión y un mensaje hasta las últimas vueltas.
Pero eso es lo habitual en los partidos que saben que se juegan mucho en la comunicación. Improvisar, aventurarse en el ingenio y buscar titulares novedosos cada día es un riesgo que nadie se atreve a protagonizar. De igual manera, utilizar la ironía es jugar con fuego ya que cada persona tiene su especial y singular sentido del humor.
Los periodistas se quejan de que no encuentran titulares novedosos, pero tampoco profundizan en los contenidos que acompañan a la “sal gorda” de los discursos. Me refiero a las propuestas concretas que hablan de las medidas fiscales, de los servicios sociales, los equipamientos, las infraestructuras.
Es complicado hacer una crónica sustentada en medidas densas, más propias de un informe que de un encuentro publicitario. Todo esto es cierto, pero no lo es menos que durante meses un personaje como Barack Obama compareciera casi a diario ante la opinión pública con un único mensaje; “Yes, we can” – “Sí, podemos”- y aquel fenómeno se convirtiera en un hito revolucionario en la comunicación mundial.
Obama quiso significar con aquel eslogan la necesidad de un cambio en los Estados Unidos. Un cambio compartido y protagonizado por el conjunto de la sociedad norteamericana. Y lo consiguió.
No quiero decir con esto que aquella campaña – la presidencial en USA- y la actual tengan bases comunes, sino que en la comunicación, se necesitan certidumbres y claridad. No bandazos ni dispersión en los mensajes.
Quienes acompañamos a Jose Luis Bilbao, el candidato del PNV a Diputado General en Bizkaia, llevamos escuchando, en las citas matutinas y vespertinas, todos los días, una cita con la que pretende transmitir su compromiso presente y futuro con el desarrollo y el bienestar de las personas.
Se trata de la cita “Pan para hoy y también para mañana”. Una idea que pretende compatibilizar el logro material inmediato con su mantenimiento futuro. Es la negación del dicho “pan para hoy y hambre para mañana” en referencia a las medidas económicas de corto alcance utilizadas en España para la creación de empleo (Plan “E”, peonadas, subsidios, etc).
Pues bien, en diez días de campaña, con tanto “pan para hoy y para mañana” estamos empezando a sentirnos empanados.
El otro día, sin ir más lejos, y aprovechando un paréntesis en un recorrido, accedí a una panadería para hacer la compra diaria. Enseguida me di cuenta de que el tendero no tenía una buena jornada pues se le veía a la legua el entrecejo fruncido.
.- Egunon. ¿Me da una barra de pan por favor?
.- Dar no – me dijo-. Vender.
.-Vale. ¿Me vende, por favor una barra…?
Entonces cometí el error de no terminar la frase para yuxtaponer otra “ …y si tiene huevos, una docena?.”.
Salí de la panadería con doce barras de pan. El tío tenía huevos. Pero me demostró que era de los nuestros, de los del PNV. Pan para hoy, para mañana, para pasado y para toda la semana. Un crack como propagandista..
No le he contado esto a nadie. Lo guardo para incorporarlo al texto de un mitin. Tendremos así un titular distinto y mis compañeros periodistas se quedarán tranquilos.
Además, la fibra dicen que es maravillosa para las digestiones. Buena falta nos va a hacer de aquí al domingo que viene. Aunque seguro que quienes más lo van a necesitar son otros.
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