jueves, 12 de mayo de 2011

EL MOMENTO DEL NERVIO

Todas las formaciones políticas han interrumpido por un día su actividad de campaña en solidaridad con las víctimas de Lorca. Los devastadores efectos del terremoto han hecho que todo el mundo aparque por un día la propaganda y la desaforada búsqueda del voto indeciso. Hasta Bildu ha hecho un parón en su calendario electoral. Por ellos, como si se suspende todo lo que resta. No necesitan más. Con el victimario previo y los altavoces mediáticos de la caverna paseándoles de plató en emisora, tienen como para rentabilizar dos elecciones.



Mientras haya alguien que insensatamente continúe agitando la botella de gaseosa, la espuma seguirá subiendo. Sin más mérito que dejarse zarandear. Llenarán el BEC como llenaban el velódromo de Anoeta. Eso nadie lo duda. Y con esa fuerza de movilización garantizada, abordarán la última semana de campaña cuesta abajo. Eso sí, sin exponer ni un solo planteamiento, ni un solo proyecto, ni una sola propuesta. Van a ir a las urnas como quien va a la playa. Sólo necesitan el bañador, la toalla y la crema bronceadora.

Han cabreado tanto a un sector del electorado vasco que éste va a votar con las tripas, por impulso, como una reacción instintiva. Recuerdo la campaña que llevó a mi amigo Txema Montero, por entonces en HB, a recaudar 361.000 votos, con especial relevancia de sufragios en el Estado español bajo el eslogan de “vota donde más les duele”.

Este fin de semana llegarán las encuestas en los medios de comunicación. Se aproxima el momento del nervio. En las formaciones políticas, los estrategas se devanarán los sesos para mantener o tratar de modificar la tendencia según el caso.

Es un momento crucial, si bien el número de indecisos a convencer cada vez es más reducido. Pero es un tiempo relevante. Siempre hay quien tiene la tentación de marcar perfiles distintos y de acentuar, de una u otra forma, el discurso y el mensaje. Y, quien intenta desviar el rumbo en cuatro días, suele, habitualmente, equivocarse.

Lo importante es las campañas electorales no es que un candidato o una opción resulte brillante ante el público en general. O que el discurso sea innovador y llame la atención de los electores. Quien se esfuerza en la excelencia, en el impacto, suele tener la mala fortuna de equivocarse. Y lo principal en una campaña electoral es no meter la pata. Se podrá articular el mensaje o la imagen más moderna de todo el espectro político, pero si durante años se ha alimentado un estereotipo que es el reconocido por la ciudadanía, la modernidad carecerá de credibilidad y de confianza.

Fue Adolfo Suárez quien tras abandonar UCD y crear el CDS afirmó aquello de “nos aplauden pero no nos votan”. Es un fenómeno común. Hay simpatías que inducen a interpretaciones erróneas. Y una cosa es la percepción que se tiene de lo vivido en la calle y otra muy distinta lo que la propia calle piensa.

Hace unos comicios, un íntimo colaborador de Ibarretxe me comentaba en un acto fin de campaña que “nos vamos a salir, vamos a por la mayoría absoluta”. Y lo que ocurrió fue que el PNV no fue para adelante, sino para atrás. No tuvieron en cuenta que la representación institucional de la que partían había gozado de la fortuna al alcanzar los tres últimos escaños en los restos de la ley D´Hont. Así la base de partida del análisis estaba sustentada en una frágil premisa. Eso y que la realidad social no se palpa de la proximidad o cercanía de la gente que se conoce y se contacta en campaña. Observar el paisaje con el microscopio siempre distorsiona la realidad.

Llegan las encuestas y los nervios. Sin más datos que mi propia intuición, la espuma de la gaseosa está en su momento más alto. El PNV continúa con un liderazgo sólido y los aliados del “cambio” sufren. Unos, los socialistas, porque su ascensor sólo sabe bajar. Y otros, los populares, porque no rentabilizan ni suman las pérdidas del “socio de referencia”.

Los demás, comienzan a ser historia. El mapa político se normaliza –ojala se consolidara esa tendencia-. Dos formaciones en el ámbito abertzale y otras dos en el campo estatal. Los mixtos aparecerán en temporada, como los perretxikos, y su espacio vital será corto, intenso pero volátil.Falta una semana. Templanza y matar el nervio. Es el momento. Es lo mejor.

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