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viernes, 19 de febrero de 2010

MADURADAM Y CHIQUITISTÁN



Hace unos meses, uno de los más activos e inquietos representantes del Partido Popular en las Juntas Generales de Bizkaia presentó una iniciativa en la que instaba a las instituciones del territorio a impulsar la puesta en marcha de un proyecto similar al Maduradam holandés, pero vinculado a Bilbao. Para quien no lo conozca, Maduradam, situado en el centro urbano de La Haya, es una superficie expositiva en la que, a pequeña escala, y con una precisión digna de reseñar, se representa con maquetas y minúsculas construcciones, los principales edificios y equipamientos de la capital de los Países Bajos.

Es, una ciudad en miniatura con sus palacios, jardines, trenes, bicicletas, canales y parques. Un espacio turístico por antonomasia forjado durante años gracias a la minuciosidad de auténticos expertos en el arte de la miniatura.

Como decía el Capitán Tan de los chiripitifláuticos, en uno de mis viajes a lo largo y ancho de este mundo, visité hace unos años La Haya. Como un turista más, terminé en Maduradam. Cámara en ristre, en cuestión de unos minutos, conocí la ciudad en miniatura donde la reina Beatriz dicen que “vive y trabaja”.

En aquel parque temático a escala reducida se reproduce lo más interesante de la urbe; la “Het Plein” o plaza central, con la figura de Guillermo de Orange presidiendo el ágora, los patos en el estanque, los trenes llegando a la estación...

Sin embargo, Euskadi no es Holanda. Aquí no hay Maduradam, aunque el reduccionismo parezca instalado, al menos de un tiempo a esta parte, achicando la realidad vasca a lo jíbaro, en un ejercicio de demolición primero y de empequeñecimiento después que raya el mal gusto.

Así, se resalta la importancia de la internacionalización de las empresas vascas para poder competir contra la crisis y, la respuesta inmediata a tal propuesta es cerrar las delegaciones del Gobierno vasco en el exterior, remitiendo a nuestro tejido productivo a las embajadas del Reino.

Apostamos por un gran centro de ciencia a nivel europeo y terminamos con una subsede inexistente, al estilo del maletín de la señorita pepis.

Se monta la tercera guerra mundial por el “adoctrinamiento nacionalista en la educación”, con manifestaciones, foros, páginas y páginas de periódico, con acusaciones de apartheid cultural incluidas y el resultado de la bronca es que tan sólo se han presentado 104 solicitudes en toda la Comunidad Autónoma de prematriculación monoloingüe castellana.

En suma, la pera limonera. Si Ramón María del Valle Inclán levantara la cabeza, se sentiría orgulloso de tal esperpento. Aunque determinados indocumentados de expediente académico dudoso persistan en la batalla.

¡104 prematrículas en toda Euskadi y raca-raca con la pretendida discriminación lingüística!. Matar moscas a cañonazos. Por eso se dice que la ignorancia es la madre del atrevimiento.

Mención especial en esta conversión de Euskadi en Chiquitistán es la evolución que están teniendo los medios públicos de comunicación. En este ámbito, los achicadores de espacios que asumieron la gestión de una EITB premiada internacionalmente en parámetros de calidad están llevando al ente y a sus sociedades a competir en audiencia con la teletienda. Y ni las “estrellas mediáticas” de nuevo impulso son capaces de levantar un declive que parece no tener fin.

Lo ocurrido con la liquidación del presupuesto y del plan de inversiones del Metro de Bilbao ya es de nota. Votan en contra del presupuesto, del plan financiero, del plan de inversiones y la culpa la tienen los demás. Los culpables del colapso son los “prepotentes” perdedores. La solución a tanta insensatez, créditos a corto, como si fuera una operación para garantizar el circulante financiero que, por arte de magia, se utiliza para hacer frente a inversiones ya tasadas de gran envergadura en un escenario a largo plazo. Apaños de remendones chapuceros. Trampas al solitario de quien ha metido la pata y no sabe reconocer su error. Maniobras de trileros a los que el poder, el gobierno, les queda tan grande como Gulliver a Liliput. Gestores de verbo fácil y cuartilla emborronada capaces de convertir un Metro en un centímetro. Gobernantes que manejan el destino de un país con los juegos reunidos Geyper.

Maduradam, en comparación con lo que aquí tenemos es una cosa seria. Gora Chiquitistán. Eskerrik Gasco.

viernes, 4 de diciembre de 2009

SOY ANORMAL



La comunicación, la publicidad, el marketing, son herramientas fundamentales en los tiempos que vivimos. Hay que rentabilizar al máximo los puntos fuertes que uno posee para influir decisivamente en la opinión pública. Ya sea por intereses mercantiles o en la búsqueda de adhesiones sociales, políticas, etc.
Y, sensu contrario, resulta de gran valor explotar los las flaquezas de los adversarios para desterrarlos de la competencia.

De ahí la proliferación de gurús de la comunicación, los gabinetes de ideas, las agencias de creatividad.

Todos a la búsqueda de una marca identificativa, de una frase ingeniosa o de un sello corporativo que haga que nuestro subconsciente asimile inmediatamente un producto con el simple chasquido de un impacto visual o sonoro.

Ejemplos e ideas que mi mente asocia:

.-“Sacatunn que pen que summum que tun...”. Respuesta; Alakrana. Caliente, caliente.
.-“La república independiente de mi casa”: ¿el derecho a decidir?. No. ¿Si vivimos juntos decidimos juntos?. Frío, frío. Ya sé, “aquí no hay quien viva”.
.-“La chispa de la vida”: La Cocacola……… con ron.
.-“Piensa en verde”: La Guardia Civil?.
.-“Un país en marcha”: un programa de Labordeta?. Una macrodiscoteca?
.- “Yes, we can”: Algo de un perro que repetía insistentemente un candidato negro que ahora es presidente y premio nobel de la paz.

No sigo porque me he dado cuenta que con tanto “adoctrinamiento” mis neuronas se han terminado por alterar. Y eso, sin que entre en vigor el proyecto de ley de economía sostenible impulsado por – como diría ETB- el “presidente del gobierno”.

Quizá sea por ahorrar. Será por la crisis, pero los nuevos gestores de la tele vasca, cuando se refieren al cargo de Zapatero omiten el gentilicio. Ya no es Gobierno “español” sino gobierno a secas. Como si no hubiera más y lo de aquí fuera una franquicia provinciana. O, por entendernos, que han dejado al “vasco” del Gobierno como si fuera el segundo apellido.

Cito lo de la Ley de la Economía sostenible porque, de lo conocido por la prensa se desprende que va a ser milagrosa. Por ley se va a decidir el cambio del modelo económico. Abracadabra, donde había ladrillo habrá energías renovables. Cambio de un plumazo. Lo dice la ley. Punto redondo y problema solucionado.

Bueno, no sólo va a sustituir en un pis-pas el modelo productivo, sino que gracias a su publicación en ell Boletín Oficial del Estado va a cambiar hasta el clima. Por ley tendremos la temperatura de Canarias. El proyecto viene a decir que hay que regular las temperaturas en los interiores para ahorrar energía a través del consumo responsable de la calefacción y el aire acondicionado. En verano –según he leído- la temperatura mínima deberá ser 26 grados. Y en invierno 21.
Si no cambian el clima, algunos días de verano nos veremos obligados a poner la calefacción para llegar a los 26 grados. La ley, nos dicen, está para cumplirla (menos el Estatuto). Y en invierno, habrá que comprar jerséis, guantes y bufandas. Ahora bien, con el sello de garantía “ñ”, “Gobierno de España”.

Todo es imagen. Humo. Innovación política.

El último eslogan en boga es el de la “normalidad”. “Normalidad política” ante el cambio de gobierno. “Normalidad democrática” en el Día de las Fuerzas Armadas. “Normalidad constitucional” en la instalación de banderas españolas. “Normalidad institucional” en la celebración de la Constitución. “Normalidad cultural” en la minusvaloración del euskera. “Normalidad” en lo excepcional. Todo un puntazo de creatividad y de ingenio. Algo que no casa demasiado bien con la mentalidad de un “neoandertal evolucionado” como la de quien esto escribe. ¿Será que soy anormal?.
Me miro en el espejo del nuevo régimen y no hay duda. Soy anormal.
Eso que es, ¿bueno o malo?. Es, sin duda, la triste realidad. “la realidad sin cambios”.
Anormal, sí , pero como también dice el eslogan de una multinacional alemana, “yo no soy tonto”.