sábado, 14 de mayo de 2011

EUSKO ALKARTASUNA, MORIR DE ÉXITO

Eusko Alkartasuna ha comenzado a diluirse como un azucarillo. La última aparición pública que recuerdo de su secretario general, Pello Urizar, fue puño en alto  bailando “la internacional”. Tuvieron un papel predominante en el tiempo previo a la legalización y ahora, de repente, han desaparecido.  Es comprensible. Suya era la garantía hipotecaria a presentar ante el Tribunal Supremo y el Constitucional.

Pasado el fielato de la legalización  se han evaporado. Sumergidos en las aguas de “Bildu”, solo el lekeitiarra  Joseba Gezuraga ha ocupado protagonismo público. Es, aunque digan lo contrario, su principio del fin. Y su militancia lo sabe.

El caso de la agrupación de Santurtzi – autodisuelta al no verse representada en la nueva aventura política- no es el único, si bien es el primero en verse abiertamente. En Bizkaia en general, las aguas de EA bajan revueltas. En Bermeo, su principal cartel, Amaia Gaztelu se ha incorporado a la lista de Xabier Legarreta (PNV). En Getxo, la controversia interna ha ganado temperatura al ver que sus candidatos no han obtenido la el orden en las listas de su peso específico. Hasta los  aspirantes de “Alternativa”  van mejor colocados en la candidatura.

Otras figuras identificativas de Eusko Alkartasuna –Errazti, Azkarraga, Cabasés- han representado su divorcio personal con la marca auspiciada por Garaikoetxea. Su presencia  en actos y listas diferentes a las conformadas por EA  (Cabasés forma parte de Nabai junto a Uxue Barkos) no deja duda de que asistimos a un último acto previo al “abrazo del oso” con el que la Izquierda Abertzale le ha acogido en el Polo Soberanista.

No hay reproche que valga a esa situación. Es el escenario que ellos mismos han buscado y trabajado. Un escenario respetable que les lleva al mar del antiguo MLNV. Un mar donde o se sabe nadar muy bien o la marea te lleva al fondo en un abrir y cerrar de ojos.

Lo que realmente es curioso de todo este proceso es  ver la trepidante transición que los cuadros directivos de EA han demostrado en este proceso migratorio.  Hemos pasado de la socialdemocracia al puño en alto en un instante y del discurso institucional a la borrokada  en menos tiempo que el pase de los anuncios publicitarios en un intermedio de película televisiva.

He de confesar que pocas veces he alcanzado a entender la “sensibilidad” de quienes han respaldado a Eusko Alkartasuna.  En las pasadas elecciones, en las que Ibarretxe volvía a presentarse como candidato a Lehendakari, frente a la ya amenaza latente del pacto PP-PSE, y participando en su ejecutivo saliente, EA jugó su suerte a una aventura solitaria.

Unai Ziarreta, por entonces secretario general, tuvo el honor de “dilapidar” casi todo el  patrimonio social acumulado desde su fundación, en 1986, como escisión renovadora del nacionalismo vasco.

Pese al fracaso, la noche de elecciones, la misma noche que Patxi López rubricaba su pacto con Basagoiti, pude ver por televisión cómo unos jóvenes militantes de “gazte abertzaleak” sostenían una pancarta en la que se podía leer “gracias Unai por devolvernos la ilusión”. Habían perdido hasta la camisa pero habían recuperado “la ilusión”.

Ahora, aquella “ilusión” ha tenido continuidad en una metamorfosis trepidante. Su electorado va a tener que digerir la mudanza de un trago.  Suerte y “Almax” para la digestión.

Quizá descubramos, por fin, lo que signifique el dicho de “morir de éxito”.

1 comentario:

  1. Otros ejemplos que ratifican todo tu comentario de hoy.
    http://gipuzkoaconfidential.wordpress.com/2011/05/14/los-militantes-de-ea-de-alegia-reniegan-de-bildu/

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