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jueves, 30 de diciembre de 2010

TELETRABAJANDO


El Gobierno vasco, a través del departamento que preside Idoia Mendia ha presentado un proyecto innovador en relación a la prestación laboral de sus funcionarios. Se trata de una experiencia piloto de teletrabajo que pretende facilitar la conciliación de la vida laboral y familiar.


El “teletrabajo” es una fórmula según la cual una parte de la plantilla de una empresa desarrolla sus labores desde su domicilio a través de las nuevas tecnologías. Es decir que no necesitan hallarse presencialmente en la oficina para trabajar convirtiendo su domicilio habitual en su puesto de trabajo.


Cuando hablamos de “innovador” queremos decir que se trata de una experiencia novedosa. Aunque no tanto.

Cuentan los viejos del lugar que cuando Jose María Makua llegó a la Diputación de Bizkaia, existía una modalidad muy parecida a lo que hoy se denomina “teletrabajo”. Cierto, había un número conocido de funcionarios del “régimen” que no aparecían por las dependencias forales ni para cobrar. A fin de mes recibían su nómina en las cuentas corrientes y santas pascuas. Por entonces no había ni nuevas tecnologías ni Internet ni redes sociales. Lo que había era mucho cuento.


Hoy, por el contrario, las sociedades avanzadas exploran el teletrabajo como una fórmula de futuro que permita conjugar las responsabilidades laborales con las domésticas, de manera que la equidad de género y el reparto de tareas familiares o convivenciales sea más justo.


A mí siempre me ha llamado la atención eso del teletrabajo. Me encantaría disfrutarlo. Eso de estar sentado ante un ordenador, en una teleconferencia, con chaqueta, camisa y corbata y en calzoncillos y zapatillas de felpa debe ser una experiencia impagable.


El problema estriba en cómo conjugar el rigor de las ordenanzas laborales con la república independiente de nuestra casa. ¿Cómo determinar la hora del cafecito?. ¿Cómo comentar con los compañeros/as las últimas incidencias del Athletic?. ¿A través de un chat?. ¿Debería computar como tiempo de trabajo la carga de la lavadora?. ¿Dónde colocar la canceladora de fichaje? ¿en el pasillo?.


Además, en los tiempos que corren, se da una circunstancia de notable relevancia. Si tu puesto de trabajo es la salita de estar, ¿se podría fumar allí o, con la ley anti tabaco en la mano debiera consignarse el habitáculo como “espacio libre de humo”?. Tal y como están las cosas, me veo bajando las escaleras, saliendo del portal y en lpc(* ) echando unas caladitas compulsivas.


.-Qué vecino, de espera?.

.-No, apurando los veinte minutitos de descanso, que en el curro no se puede darle a la nicotina.

.- Pues abrígate, que con chaqueta y calzoncillos vas a coger un resfriado de aupa.

.- Ya. Si lo hago para no perder el tiempo, que luego me obligan a recuperarlo.

.-Pues, con tanto estrés a ver si coges la baja.

.- Dios no lo quiera, mira que estar condenado a recluirte en tu oficina…Las horas extras están abolidas.


Lo del trabajo y la casa resulta complicado. Conocí un caso que, tras toda una vida de dedicación laboral decidió, cumplidos los sesenta años, acogerse a la fórmula de jubilación anticipada. Firmó su relevo como unas castañuelas. Hasta se le dio un reloj de reconocimiento. A la semana siguiente, volvió por la oficina acompañado por su mujer. Lo traía como agarrado de las orejas.


.- Venimos a solucionar un problema. Que mi marido no se puede prejubilar. Lleva tres días en casa y es como si tuviéramos un armario ropero en mitad del pasillo.

El hombre asentía cabizbajo. .- Su sitio es éste –continuó la mujer-, donde ha estado toda la vida, donde, por lo menos, hace algo y no molesta.


Jesús, que así se llama el gizajo, no tuvo en cuenta el impacto de su decisión en la conciliación de su familia y, en aras a no gravarla negativamente, deshizo su compromiso. Hoy, el matrimonio sigue siendo feliz. Hasta tal punto que Jesús ha decidido reengancharse en el trabajo hasta los setenta.


Idoia Mendia ha anunciado que veinte funcionarios formarán parte de esta prueba piloto. Algunos compañeros de gobierno pudieran también acogerse al plan. Arriola, por ejemplo, lleva tiempo sin aparecer en escena y eso que no es temporada de hongos. Desde que rechazara el cáliz guipuzcoano ha cedido todo el protagonismo público a sus viceconsejeros Gasco y Larrumbide. ¿Gestionará los transportes y la vivienda por control remoto?. Otra colega quizá le haya tomado ya la delantera, pues su nombre casi no ha sonado desde el caso Alakrana. Unzalu teletrabajando y nosotros sin enterarnos.


Finalmente, el que sí trabaja desde casa es el Lehendakari. Por eso Ajuria Enea es la casa de todos. Tiene que estar agotado. No es para menos. Además, desde lo de la foto de la vanidad, tiene prohibido el butacón y la chimenea. No me extraña que no haya ido ni al partido de fútbol de la selección vasca. Tiene que estar exhausto. A él y a todos, que el próximo año nos vaya mejor, que no será difícil.


(* lpc. la puta calle)

viernes, 27 de agosto de 2010

SINDROME POSTVACACIONAL


Llega la etapa del año en la que más explicaciones tienes que dar a los que están a tu alrededor. ¿Dónde has estado?. ¿Qué has hecho? ¿Has tomado mucho el sol? ¿Has viajado mucho?.¿Cuando has vuelto?...Es, como la necesidad de rellenar un formulario para inscribirte en una de las redes sociales que transita en Internet.. Pero, lo peor de todo es que lo tienes que repetir tantas veces como individuos se crucen en tu camino.

¡Ay como te equivoques y cuentes a uno algo diferente a lo ya dicho a otro!. Entonces prepárate para un interrogatorio de tercer grado que solvente la contradicción.

Esta liturgia, habitual tras el descanso vacacional, me deja exhausto. Y mis respuestas, por más que , año tras año, son las mismas, me colocan en una situación que los expertos han llegado a definir como “síndrome postvacacional”.
Qué haríamos nosotros sin expertos capaces de dictaminar cualquier cosa. A veces, me paro a pensar lo infelices que debieron ser nuestros abuelos o nuestros ancestros más lejanos al desconocer, por carecer de especialistas en el diagnóstico, que la mala leche que a uno se le pone cuando después de unos días de fiesta tiene que volver al tajo, se le denomina “síndrome”. No acierto a comprender cómo podían vivir con tanta ignorancia a cuestas.

Pero vamos a lo que nos ocupa, las explicaciones. Para este año he decidido que tengo tres opciones. La primera, seguir con el rito de contestar uno a uno a quien me pregunte. La segunda, convocar una asamblea de preguntadores ociosos. Y la tercera , colgar en mi blog todas las respuestas.
Estoy persuadido de que ninguna de ellas es la solución perfecta ya que, en muchos casos, quien te interpela lo hace no por tus respuestas sino porque le da pie a convertirse en protagonista y ser él quien te cuente qué ha hecho, dónde ha estado y cuantas paellas se zampó en una semana.

Sin ir más lejos, ya he tenido dos experiencias en apenas 24 horas. El primero , tras interesarse por mi descanso, me habló de sus pericias por el parque Yellowstone. Por las bellezas naturales de Yosemitey el derroche capitalista de Las Vegas. Para no ser descortés, le pregunté por el oso Yogui y por Greeson de CSI. Funcionó. Creyó que le estaba tomando el pelo y se machó con cajas destempladas.¿No quería preguntas?

El segundo, un individuo de los en mi catálogo está en la estantería de “bobos esféricos”, (lo cojas por donde lo cojas es bobo. Sin aristas) , se empeñó en contarme su crucero por las islas griegas. Y pese a que le hablé del yogurt o que “parakaló” el bochorno de aquí, no se inmutó. Santorini, Miconos, el peloponeso, las cariátides,Palas Atenea, Fidias, Zorba el griego…Esférico, Lo dicho.

Mis respuestas. ¿Dónde he estado?. Por ahí. Donde siempre. Perdido entre pinos.
¿He viajado mucho?. A la mañana a comprar el pan y los periódicos. Luego a llevar a la familia a la piscina. Y después a preparar la comida.
¿Qué he hecho? . Nada.
Esta pregunta tiene trampa porque si mi respuesta es “No he hecho nada” significa que dos negaciones afirman, luego he hecho algo.

Pese a que no hacer nada sea, según creo, el estadio natural de las personas, siempre se termina por hacer algo. Así, en mi listado de respuestas incluyo: He hecho sombra cuando me ha dado el sol. He hecho de espantador de moscas. He hecho la siesta siempre que he podido o me ha dejado Movistar. He hecho de ocupa de espacio público en un banco frente a un bar. He hecho de trasegador de cerveza. Jodé cuantas cosas. Ni me había dado cuenta. No me extraña que vuelva al currelo entrenado.

Por eso, decir que no se hace nada es siempre falaz. Incluso cuando algún acerado comentarista achaca al Gobierno del cambio no hacer nada. Seguro que ha hecho algo. Aunque sea preparar la transferencia de las políticas activas de empleo que dicen que vendrá en septiembre . Genma Zabaleta ha anunciado a sus próximos (los que no se le han marchado aún) que si esa transferencia no llega en fecha ella también se marchará. Por eso, seguro de que algo habrán hecho, aunque sea las maletas..

Arriola el ferroviario, con su escudero Gasco han hecho mucho estos últimos días. Han cabreado a miles de viajeros que se han quedado en tierra sin que nadie les explicara por qué el Metro de Bilbao no funcionaba.

El Consejero Aguirre, el “insolvente”, tan locuaz para destacar el lado oscuro de la crisis, por lo menos ha hecho algo positivo. Estar callado en coyuntura económica de aparante crecimiento (los datos de recaudación así lo atestiguan). El Supertintendente Ares ha velado por la paz de nuestras fiestas, actos de gamberrismo aparte. Y el ejecutivo de López en su conjunto se prepara para aprobar, en lo que queda de año, 21 proyectos de ley para cumplir sus compromisos parlamentarios.
21 leyes en cuatro meses. Eso sí que estresa. Ya se sabe, no dejes para mañana lo que puedas hacer pasado. Así superarás cualquier síndrome, postvacacional o postelectoral..

Yo, a lo mío. A seguir respondiendo. Si puedo porque de tanto hacer nada estoy agotado. El descanso fatiga. No estoy preparado para tanto tedio. Me tomaré un aperitivo y me tumbare un rato, no vaya a ser que de tanto síndrome me salgan agujetas.