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viernes, 7 de mayo de 2010

FELIZ CUMPLEAÑOS

A Mario, el pescadero, le ha dado un infarto. Fui a comprar unas anchoas y me encontré con el establecimiento cerrado con un cartel que decía “cerrado por enfermedad”. Cambié las anchoas por el pollo. Entré en la carnicería y le pregunté a Miguel, el carnicero, ¿le pasa algo a Mario?.


.- Le ha dado un infarto –me dijo-. Llevaba el hombre unos días quejándose de dolores en la espalda, en el pecho. Decía que se cansaba mucho y, mira, la dio un infarto. Parece que se recupera bien.

.- Ojala, le dije. Espero que se recupere bien y pronto.

.- Mira por dónde – continuó Miguel- mañana cumplirá 47 años. Es joven todavía, se cuida mucho, no fuma, hace deporte pero, ya se sabe. Toda la vida trabajando.

.- Mañana?. Mañana también es mi cumpleaños y mañana, también, tengo cita con el cardiólogo. Madera!. Dónde hay madera?.
Toqué hasta el mango del cuchillo. Bueno, en cuanto llegué a casa, cogí un trozo de rodapié que había suelto en un armario y me lo guardé en el bolsillo de la chaqueta. Me faltó dormir con él.

No soy aprensivo. Quizá todo lo contrario. Voy al médico por Santa Bárbara, cuando truena y cuidar me cuido poquito. Debe ser producto del “ambilismo”.

Donde soy especialmente suspicaz es en lo de los aniversarios, cumpleaños y celebraciones diversas.
.-“Zorionak! Que cumplas muchos más” –me felicitó a media mañana un pelota contumaz (dícese del espécimen que se arrastra hasta cuando duerme)-.
.-“Eskerrik asko. Que Santa Lucía te conserve la vista” –le contesté-.

.-“Enhorabuena! – me espetó rotundo un parasitador de emociones- Ya te pagarás algo”.
.- Sí –respondí irónico-. Tienes pagado un chupito de lejía.
Un heredero de neandertal –los científicos han revelado esta semana algo que yo ya sabía desde hace mucho, que esta especie se cruzó con los sapiens y evolucionó hasta el hombre moderno- me gruñó en el pasillo. “UUUmmm” y me tiró de la oreja hasta casi amputarla. Moví la cabeza y sonreí. “Suelta que no tengo recambio”.

Cerró el turno de felicitaciones presenciales una simpática compañera. “No sabía que eras tan joven.” (hay que joderse con el cumplido) “Si casi tienes mi edad… “ . Terminó la frase y salió volando en su escoba.

El móvil hierve. Mensajito por aquí, sms por allá. Euskatel encantada por tanta onomástica.

Si yo, un simple náufrago de blog, he tenido tantas llamadas y tantos compromisos que atender no quiero pensar lo ocupado que habrá estado Patxi López, nuestro lehendakari, en el primer aniversario de su gobierno.

Ha tenido que terminar deslomado de contestar a la legión de pelotas, chupasangres, aduladores, palmeros e interesados de todo tipo que se le habrán acercado para conmemorar la efeméride.
Sólo ha bastado ojear los periódicos para darse cuenta de la trascendencia del evento. Páginas y más páginas de glosario del primer año de la “normalización”. Entrevistas, reportajes, crónicas y editoriales al servicio del “cambio” y del “nuevo tiempo” que vive Euskadi.

Solo ha faltado el Euskobarómetro para unirse a la celebración. Pero no seamos aguafiestas que la encuesta llegará cuando toque y sus resultados los colgaremos en la tarta de cumpleaños del gobierno popular-socialista.

El lehendakari, a tenor de lo leído y escuchado, está satisfecho. Está bien que le gente se sienta reconfortada. Salimos ya de la crisis. El terrorismo se acaba. La bronca política ha desaparecido. Se ha instalado el diálogo y el acuerdo entre diferentes. Las transferencias pendientes vendrán, no se sabe cuando, pero vendrán…Y todo, en un solo año. Para qué más. Así que, mientras dure la fiesta, a aprovecharse del diván y de la candidez del hilo musical del Ipod mediático amigo.

A mí me ha pasado algo parecido. Qué felicidad. Pescaba plácidamente en un día radiante en plena naturaleza, cuando en el aparejo se enganchó un salmón de ocho kilos. Pugna épica en el Cares. Pero, en el preciso momento de que el pez estaba a punto de ser derrotado y echado a tierra, ¡zas!, un sonido desagradable evaporó la armonía del momento. La estridencia del despertador evaporó el sueño. Uno no puede pescar ya ni durmiendo.

Espero que el Lehendakari tenga mejor despertar. Su gobierno ha cumplido un año y ha conseguido algo muy importante; que nadie en este país se muestre indiferente ante tal aniversario. Una crónica taurina de época puede resumir muy bien el instante. “División de opiniones en el respetable público ante la faena del maestro. Mientras unos pedían las orejas, otros reclamaban el rabo”. Que no le saquen a hombros por si acaso.


P.D. Después de unos días con molestias, me he dado cuenta de que éstas provenían de un tablón que llevaba en el bolsillo. Seré gilipollas. El médico me ha tratado muy bien –siguiendo los consejos de sus asistentes que le pidieron que así fuera pues me leían los sábados en DEIA-. El corazón, en su sitio. Las válvulas, perfectas. No necesito ni valvulina. Un toque de dinitrol. Chapa y pintura, y a tirar millas.

viernes, 29 de enero de 2010

Quince razones

Juan Carlos Díaz Arkotxa, Genaro García de Andoain, Juan José Pacheco Cano Luis Hortelano García, Alfonso Mentxaka Lejona, Joseba Goikoetxea Asla, Iñaki Mendiluce Etxebarria , José Luis González Villanueva , Ramón Doral Trabadelo ,Txema Agirre Larraona , Jorge Díez Elorza, Iñaki Totorika Vega, Mikel Uribe Aurkia, Ana Isabel Arostegi Legarreta , Javier Mijangos Martínez de Bujo.

Hoy no hay ironías. Son quince nombres propios. Quince de una enorme lista que jamás debió escribirse. Catorce hombres y una mujer. Quince testimonios. Quince servidores públicos. Quince víctimas de la barbarie. Quince ausencias de dolor insoportable.

Y quince razones incontestables para callar la boca a tanto insensato que pretende el ventajismo político a cualquier precio.

El ventajismo de quienes afirman de que el nuevo gobierno “ha acabado con la impunidad de los terroristas”. Y quien esto afirma siembra la duda de que en gobiernos anteriores se miraba hacia otro sitio en la lucha contra ETA.

El ventajismo de quien ahora subraya que en la Policía Vasca “ahora sí hay voluntad clara de detener terroristas porque en los últimos años, por unos motivos o por otros, no se produjeron detenciones de ningún tipo". Palabras envenenadas de quien extiende la percepción de que alguien miró para otro lado y consintió –por omisión de sus funciones- la ignominia del terror.

Semillas de propaganda infame que pretenden herir el honor y el buen nombre de quienes han velado sin descanso por la seguridad de todos.

Mentiras de chanchulleros de esquina que pretenden convencernos de que la eficacia policial contra el terrorismo comenzó cuando ellos llegaron, que la mejora en la lucha contra ETA "probablemente" esté relacionada con la creación de la unidad especial antiterrorista creada por Rodolfo Ares a su llegada al departamento de Interior. Creación “nominal” ya que dicha sección existía desde años atrás y al menos dos de sus responsables pagaron con su propia sangre el tributo de libertad y seguridad de este país que profesionalmente encarnaban.

Estoy cabreado, sí. Harto de tanto político miserable para el que “todo vale” con tal de ganar notoriedad en los medios de comunicación. Notoriedad podrida de ofensa irresponsable. Latigazos de estupidez que esta sociedad, tan acostumbrada a la trifulca, no puede ni debe consentir.

Luego, para colmo, nos piden, como si fuéramos otros los que rompemos la “unidad democrática”, que abandonemos los reproches y desterremos el terrorismo y sus consecuencias dramáticas del argumentario político. Además de sal en la herida debemos callarnos.

Entre esos quince nombres propios que encabezan este escrito figuran varios amigos míos. Amigos y compañeros a los que amargamente recuerdo. Maldigo una y otra vez el día que las balas o las bombas “patrióticas” acabaron con sus vidas. Maldigo a quienes se autoadjudican el papel divino de la vida o la muerte de los demás. A quienes de ocho a tres son ciudadanos ejemplares, llevan a sus niños a las guarderías, fichan, y cumplen con su deber laboral y, cuando pueden, se dedican a dejar huérfanos, viudas y víctimas en general.

Me revienta que todavía haya quien no pestañee cuando todo esto ocurre.
Y ya me empieza a joder, que, además de toda esta desgracia, haya personajes simpáticos que nos intenten pasar la factura del funeral para mayor gloria de su ego político.

La comunidad científica está de enhorabuena. Ya hay datos empíricos. Los neandertales no se extinguieron. Evolucionaron y siguen entre nosotros. Los hechos y las palabras lo confirman. ¡Qué miseria.!