El año 19 habían pactado una foto. Los socialistas se reunían con EH Bildu en el marco de las negociaciones de la investidura de Sánchez. Por el PSOE, con cara de pocos amigos y de funeral de tercera aparecían el entonces diputado Rafa Simancas, y Adriana Lastra, vicesecretaria general y portavoz en el Congreso. La contraparte estaba formada por los diputados Mertxe Aizpurua, Oscar Matute y el senador Gorka Elejabarrieta. El semblante de estos tres era distendido –con una pronunciada sonrisa- y la comunicación no verbal indicaba a simple vista que los parlamentarios vascos habían disfrutado mucho más del encuentro que sus interlocutores enviados por Ferraz. Lo certificaría la valoración posterior al encuentro; una reunión celebrada, según la Izquierda independentista “en un clima cordial, constructivo, respetuoso y sincero".
Aquella foto indicaba otras cosas. La primera de ellas que EH Bildu comenzaba su tránsito de “blanqueamiento” en la política madrileña dando los primeros pasados para una fructífera colaboración con el partido de Pedro Sánchez, de quien buscaban un compromiso recíproco de estabilidad a cambio de un giro en la política penitenciaria. La instantánea desvelaba además otras características menores, como el hecho de que en ese “aggiornamento” de EH Bildu no había llegado aún a la etapa del cambio de estilismo y del cuidado de la imagen que ahora se observa.
Cuatro años después, el Partido Socialista ha vuelto a ceder otra foto a los de Otegi. Fue la semana pasada y en ella ya figuraba el candidato a ser investido, Pedro Sánchez acompañado por el responsable de organización del PSOE, el navarro Santos Cerdán. En el otro lado del encuadre dos de los interlocutores habituales; Mertxe Aizpurua y Gorka Elejabarrieta –uno de los referentes más destacados de la nueva organización de la Izquierda Abertzale- .
Ambos acudían a la cita como de primera comunión. La mano de la asesora de imagen catalana que cuida el porte de la representación de Bildu se dejaba sentir en el evento donde , corbata incluida, el semblante relajado y risueño de los interlocutores parecía trabajado para trasladar a la opinión pública sensaciones de cordialidad y buen rollo. Más tarde fue Arnaldo el que remató el cuadro al indicar que la entrevista había sido de gran importancia y que su desarrollo, dentro de la normalidad, les situaba “en una nueva fase política”.
Atrás quedaba la historia, el enfrentamiento o, cuando menos, el desencuentro atávico de la Izquierda Abertzale con el poder español. Su desafío permanente al estado opresor. Su decisión beligerante de, incluso, no acudir a Madrid, a pesar de ostentar representación parlamentaria, porque allí “no se les había perdido nada”.
Lejos, olvidada, quedaba la política de contienda para , ahora, colaborar en la estabilidad de un gobierno “progresista” frente a la derecha de siempre, siendo EH Bildu el primer partido de todo el arco parlamentario en anunciar su disposición para investir a Pedro Sánchez y mantenerlo en la Moncloa. Quien lo diría. Aliados de los de la “cal viva” o de los impulsores del 155.
Es difícil de creer esta “nueva fase” en la que los “independentistas” prestan más apoyo a un gobierno español que los propios partidos españoles. Pero sí, es real como la vida misma. Hasta SORTU en un documento interno apoya sin rodeos a la investidura de Pedro Sánchez porque así, la formación de dirige Arkaitz Rodríguez cree que se abrirá “una ventana de oportunidad para establecer el campamento base para la ascensión hasta la república vasca”.
Distopías al margen, atrás parece haber quedado aquella antipatía visceral por todo lo hispano. Se dice que un viejo militante etarra, arquetipo de la rudeza y del nivel intelectual de aquellos activistas de gatillo fácil, solía decir que él nunca leía, porque “leer libros es de españoles”. Filosofía de un “patriota genuino” que desarrollaba su identidad descerrajando tiros en la nuca a enemigos “españoles”. ¡Vaya fauna!.
Otros insignes representantes de aquel “Movimiento Vasco de Liberación Nacional” disimulaban su desafección con gestos resistentes llenos de inteligencia. Como la sagacidad de Jon Idígoras instaurador, con acierto, de la fórmula de acatamiento de la legalidad española. Él instauró la coletilla “por imperativo legal” que tan certeramente interpreta el hecho de que la inteligencia no debe estar reñida con la voluntad sino al servicio de ésta.
También hemos conocido a quienes hicieron uso de la “legalidad española” como refugio o tapadera. Que se lo pregunten al entonces diputado Alcalde, parapetado y escondido en su escaño, a la espera de poder huir antes de ser detenido por la policía.
En sentido contrario, también ha habido quienes se pasaron de frenada con gestos impostados de “cortesía”. Con la corbata recién comprada para acudir a la entrevista del Borbón en una ronda de investidura, personajes como Errekondo (portavoz de Amaiur, una de las marcas blancas de los “independentistas”) prodigaron una pleitesía sonrojante ante “su majestad” en un encuentro institucional en la Zarzuela. Y es que, no hay que olvidar, que el entonces portavoz “radical abertzale” en el Congreso había sido compañero de Urdangarin en la selección “nacional” de balonmano.
Efectivamente, EH Bildu ha entrado en una nueva fase en la que se siente cómoda con la acción política española. Cómoda y útil, cuestión esta legítima y homologable a la de otras formaciones. EH Bildu se enfrenta al panorama con voluntad colaborativa. Y con ganas de protagonismo en una España “progresista” en la que Otegi aspira a convertirse en un hombre de Estado. Están en su derecho. Suyas son las decisiones, las estrategia, las alianzas y suyos sus votos y sus apoyos.
A Gorka Elejebarrieta le asiste el derecho a sonreír mientras estrecha la mano de Pedro Sánchez. Pero, por mucho que su discurso cambie, aunque nos envuelvan en celofán su nuevo comportamiento, por mucho que guarden el “ternua” en el armario y se presenten con la imagen de un dependiente de El Corte Inglés, sabemos quienes son, de dónde vienen y cómo se han comportado hasta ahora.
Apreciamos la metamorfosis que EH Bildu está desarrollando. Pero confiamos en en que el “cambio” o la nueva fase no se quede –como siempre ha ocurrido en la Izquierda Abertzale- en pura imagen o táctica.
Eso no significa que olvidemos fácilmente los reproches insolentes dedicados a los demás en una fase anterior a la que ahora han decidido abrir. No se borrarán fácilmente las acusaciones de “venderse” por “un plato de lentejas” o la machacona imputación, repetida con odio y saña a quienes consideraban “traidores” y “españoles” por defender en Madrid los intereses de Euskadi. No desaparecerán, al menos de nuestro imaginario, las manchas de pintura roja y amarilla de los sabotajes perpetrados en nuestras sedes o en nuestras casas. Ni el insolente grito de “PNV español” que han repetido con odio hasta la arcada.
Agradecemos que Otegi se haya hecho pacifista. Y que en esa agenda comunicativa sin fin que despliega reclame el diálogo y el respeto a los derechos humanos " en un escenario de democracia, paz y justicia para el pueblo palestino y para los pueblos que habitan el Oriente Próximo". Reconocemos que se posiciones en contra de los secuestros y reclame la liberación de los rehenes cuanto antes. ¡Cuánto nos habría gustado escuchar tal alegato tiempo atrás! ¡Qué pensarán de esas palabras quienes se vieron encerrados en zulos y su vida encadenada a un rescate!
Es cierto que una foto es la traslación de un acontecimiento, un hecho, un sucedido, en un momento concreto. Es la congelación visual de un instante. Pero la vida es mucho más que el simple impacto de una imagen. Y de la Izquierda Abertzale hemos visto voluminosos álbumes repletos de instantáneas diversas.
El retrato de hoy nos presenta a una “izquierda independentista” haciendo “política de Estado”. Y en ese planteamiento aspiran crecer aquí en Euskadi. Otras formaciones vascas, herederas de quienes ambicionaban la “revolución y la independencia” también se aventuraron en esa singladura. Sabemos cómo acabaron aquel viaje patrones y marineros. Pero la historia no siempre se repite, aunque los indicios se parezcan.
La metamorfosis está ya en marcha. Comienza la nueva fase.
Hoy he leído en noticias de gipuzkoa un articulo de un tal barandiaran y me he acordado de este que escribiste el fin de semana porque los dos tienen un deje de pasado y melancolía que deja bien a las claras que el PNV no está nada cómodo en la situación politica actual. Los dos artículos remueven la mierda en un intento desesperado de desacreditar a EH bildu, pero no caen en la cuenta que los acontecimientos van a velocidad supersonica y que lo que pretenden reactualizar ya forma parte del pasado reciente de este pueblo vasco que mira al futuro sin olvidar, pero son dejarse enmierdar
ResponderEliminar......pero sin dejarse enmierdar
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