viernes, 27 de noviembre de 2009

SICAVs O SIDECAR



Pregunté el otro día a mi madre si sabía lo que era una SICAV. Sorprendentemente me dijo que sí. Que cuando eran novios, mi padre tenía una vespa y pensó comprarse una para que ella le acompañara de copiloto. Respuesta acertada. Pregunta incorrecta.

A quien se le ocurre. Solo un neandertal evolucionado como yo podía plantear una cuestión como ésta a una viuda que cobra una pensión miserable pero que vive con la dignidad que muchos potentados desconocen.

Pese a este desconocimiento, generalizado en el común de los mortales, el acrónimo de marras ha ocupado últimamente páginas y titulares de periódicos. Algunos de ellos, tan catastróficos que vinculan su próxima regularización tributaria con el empobrecimiento general de nuestra sociedad.

Una SICAV es una Sociedad Anónima cuyo objeto social es invertir en activos financieros. Dichas entidades, utilizadas por personas con grandes fortunas – el capital mínimo de constitución es de 2,4 millones de euros- gozan de importantes ventajas fiscales de forma que tributan al 1% en el impuesto sobre sociedades.

Es decir que se trata de un chiringuito de ingeniería fiscal al que acceden los que tienen una pasta gansa que colocan en bolsa y cuya tributación es del 1% (casi igual que los que sólo tenemos una nómina).

Esa situación de ventaja ante la Hacienda, está reconocida por una normativa europea, pero cada administración tributaria tiene competencia para regularla en su ámbito.

En el Estado, Zapatero el aerostático, anunció en su tanque de ideas para la improvisación, que acabaría con el privilegio de las SICAVs. Pero como suele ser habitual, el globo sonda perdió helio y sucumbió ante los pomposos patrimonios afectados, pertenecientes a relevantes personajes del papel cuché.

En Euskadi, los partidos políticos –PNV, PSE y H1- se han puesto de acuerdo para “regularizar” este tema, de modo y manera que las SICAVs tributen al mismo tipo que el resto de las sociedades. ¿Justicia social? ¿Rojerío? ¿Progresividad tributaria?. Quizá.

Pero, hete aquí que, en la antesala de que este cambio se efectúe en las respectivas Juntas Generales, ha aparecido un lobby feroz. Y día sí, día también, nos advierten de las graves consecuencias que apareja la medida que se va a adoptar. Dicen que la eliminación de las ventajas a las SICAVs hará desaparecer a la Bolsa de Bilbao –cuando el BBVA dejó de operar aquí nadie levantó la voz-. Que cerca de doscientos profesionales, altamente cualificados en la materia, perderán su trabajo.Que se marcharán fuera. ¿A Luxemburgo o algún paraíso fiscal?. Que la actuación prevista será mala para nuestra economía…

Al escuchar estos argumentos he recordado aquel anuncio que decía;“Cuando el monte se quema, algo suyo se quema”. Y alguien, con un poco de imaginación y mala leche añadió al eslogan la cita final “señor Conde”.

Analistas, políticos, expertos y hasta tertulianos mediopensionistas ha repetido en los últimos meses que la culpa de toda la crisis que padecemos la tiene la economía especulativa. El suflé de los activos tóxicos, de las inversiones “optimal”, Madoff y compañía. ¿No nos convencieron de que había que recuperar el espíritu de la economía real, del esfuerzo, de la inversión?. Por qué entonces tanto ruido con las SICAVs?.

Tal vez la respuesta sea sencilla y fácil de entender. He leído en algún lado que en Bizkaia operan hoy cerca de 70 sociedades de este tipo. Y, según cuentan los rumores bien fundados, más de una veintena de estas SICAVs vizcainas tienen como principal accionista a un ciudadano de sonoro apellido y con estrecha vinculación a un grupo de comunicación. El mismo que alimenta la controversia de lo que, para unos, es un “problema” pero que, para la mayoría, sólo se comprende como la subsanación de un fraude de ley.

Al final, mi madre tenía razón. Las SICAVS y los sidecares tienen algo en común. Van en moto.


2 comentarios:

  1. El jueves pasado asistí a una conferencia del sociólogo y senador Imanol Zubero sobre la crisis económica en la que nos dijo que S.I.C.A.V. significa: "Si Intentáis Cazarnos, Alzamos el Vuelo". Pues hala! a volar de Euskadi! (y de paso, sus gestores, o sea, menos votos para el frente neofranquista...)

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  2. No tenéis ni idea. Una SICAV es a priori como un fondo de inversión (que también tributan al 1%). La diferencia es que es un fondo de inversión "privado" en el que los propietarios pueden elegir las inversiones de la sociedad. En el caso de que el propietario quiera rescatar el dinero (mientras el dinero este invertido en la sociedad no puedes hacer uso privado del mismo) pagará por las plusvalías (si las tiene) como todo hijo de vecino el 19%. Que quede claro que el tipo del 1% es idéntico a los fondos de inversión a los que todos podemos acceder. En honor a la verdad, las únicas ventajas respecto de otros canales de inversión son, a saber: primera. Difieres el pago hasta la realización de las acciones de la sociedad, por lo que dispones de mayor capital invertible y segunda. En el caso de querer rescatar dinero y no pagar, creo que el primer millón de euros se considera reducción de capital y por lo tanto sin plusvalía con lo cual pagas cero, pero ojo volvemos a lo mismo, SÓLO estás difiriendo el pago. En Hacienda no son tontos. De pagar pocos se escapan. Espero os haya servido.

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