La comunicación, la publicidad, el marketing, son herramientas fundamentales en los tiempos que vivimos. Hay que rentabilizar al máximo los puntos fuertes que uno posee para influir decisivamente en la opinión pública. Ya sea por intereses mercantiles o en la búsqueda de adhesiones sociales, políticas, etc.
Y, sensu contrario, resulta de gran valor explotar los las flaquezas de los adversarios para desterrarlos de la competencia.
De ahí la proliferación de gurús de la comunicación, los gabinetes de ideas, las agencias de creatividad.
Todos a la búsqueda de una marca identificativa, de una frase ingeniosa o de un sello corporativo que haga que nuestro subconsciente asimile inmediatamente un producto con el simple chasquido de un impacto visual o sonoro.
Ejemplos e ideas que mi mente asocia:
.-“Sacatunn que pen que summum que tun...”. Respuesta; Alakrana. Caliente, caliente.
.-“La república independiente de mi casa”: ¿el derecho a decidir?. No. ¿Si vivimos juntos decidimos juntos?. Frío, frío. Ya sé, “aquí no hay quien viva”.
.-“La chispa de la vida”: La Cocacola……… con ron.
.-“Piensa en verde”: La Guardia Civil?.
.-“Un país en marcha”: un programa de Labordeta?. Una macrodiscoteca?
.- “Yes, we can”: Algo de un perro que repetía insistentemente un candidato negro que ahora es presidente y premio nobel de la paz.
No sigo porque me he dado cuenta que con tanto “adoctrinamiento” mis neuronas se han terminado por alterar. Y eso, sin que entre en vigor el proyecto de ley de economía sostenible impulsado por – como diría ETB- el “presidente del gobierno”.
Quizá sea por ahorrar. Será por la crisis, pero los nuevos gestores de la tele vasca, cuando se refieren al cargo de Zapatero omiten el gentilicio. Ya no es Gobierno “español” sino gobierno a secas. Como si no hubiera más y lo de aquí fuera una franquicia provinciana. O, por entendernos, que han dejado al “vasco” del Gobierno como si fuera el segundo apellido.
Cito lo de la Ley de la Economía sostenible porque, de lo conocido por la prensa se desprende que va a ser milagrosa. Por ley se va a decidir el cambio del modelo económico. Abracadabra, donde había ladrillo habrá energías renovables. Cambio de un plumazo. Lo dice la ley. Punto redondo y problema solucionado.
Bueno, no sólo va a sustituir en un pis-pas el modelo productivo, sino que gracias a su publicación en ell Boletín Oficial del Estado va a cambiar hasta el clima. Por ley tendremos la temperatura de Canarias. El proyecto viene a decir que hay que regular las temperaturas en los interiores para ahorrar energía a través del consumo responsable de la calefacción y el aire acondicionado. En verano –según he leído- la temperatura mínima deberá ser 26 grados. Y en invierno 21.
Si no cambian el clima, algunos días de verano nos veremos obligados a poner la calefacción para llegar a los 26 grados. La ley, nos dicen, está para cumplirla (menos el Estatuto). Y en invierno, habrá que comprar jerséis, guantes y bufandas. Ahora bien, con el sello de garantía “ñ”, “Gobierno de España”.
Todo es imagen. Humo. Innovación política.
El último eslogan en boga es el de la “normalidad”. “Normalidad política” ante el cambio de gobierno. “Normalidad democrática” en el Día de las Fuerzas Armadas. “Normalidad constitucional” en la instalación de banderas españolas. “Normalidad institucional” en la celebración de la Constitución. “Normalidad cultural” en la minusvaloración del euskera. “Normalidad” en lo excepcional. Todo un puntazo de creatividad y de ingenio. Algo que no casa demasiado bien con la mentalidad de un “neoandertal evolucionado” como la de quien esto escribe. ¿Será que soy anormal?.
Me miro en el espejo del nuevo régimen y no hay duda. Soy anormal.
Eso que es, ¿bueno o malo?. Es, sin duda, la triste realidad. “la realidad sin cambios”.
Anormal, sí , pero como también dice el eslogan de una multinacional alemana, “yo no soy tonto”.
Y, sensu contrario, resulta de gran valor explotar los las flaquezas de los adversarios para desterrarlos de la competencia.
De ahí la proliferación de gurús de la comunicación, los gabinetes de ideas, las agencias de creatividad.
Todos a la búsqueda de una marca identificativa, de una frase ingeniosa o de un sello corporativo que haga que nuestro subconsciente asimile inmediatamente un producto con el simple chasquido de un impacto visual o sonoro.
Ejemplos e ideas que mi mente asocia:
.-“Sacatunn que pen que summum que tun...”. Respuesta; Alakrana. Caliente, caliente.
.-“La república independiente de mi casa”: ¿el derecho a decidir?. No. ¿Si vivimos juntos decidimos juntos?. Frío, frío. Ya sé, “aquí no hay quien viva”.
.-“La chispa de la vida”: La Cocacola……… con ron.
.-“Piensa en verde”: La Guardia Civil?.
.-“Un país en marcha”: un programa de Labordeta?. Una macrodiscoteca?
.- “Yes, we can”: Algo de un perro que repetía insistentemente un candidato negro que ahora es presidente y premio nobel de la paz.
No sigo porque me he dado cuenta que con tanto “adoctrinamiento” mis neuronas se han terminado por alterar. Y eso, sin que entre en vigor el proyecto de ley de economía sostenible impulsado por – como diría ETB- el “presidente del gobierno”.
Quizá sea por ahorrar. Será por la crisis, pero los nuevos gestores de la tele vasca, cuando se refieren al cargo de Zapatero omiten el gentilicio. Ya no es Gobierno “español” sino gobierno a secas. Como si no hubiera más y lo de aquí fuera una franquicia provinciana. O, por entendernos, que han dejado al “vasco” del Gobierno como si fuera el segundo apellido.
Cito lo de la Ley de la Economía sostenible porque, de lo conocido por la prensa se desprende que va a ser milagrosa. Por ley se va a decidir el cambio del modelo económico. Abracadabra, donde había ladrillo habrá energías renovables. Cambio de un plumazo. Lo dice la ley. Punto redondo y problema solucionado.
Bueno, no sólo va a sustituir en un pis-pas el modelo productivo, sino que gracias a su publicación en ell Boletín Oficial del Estado va a cambiar hasta el clima. Por ley tendremos la temperatura de Canarias. El proyecto viene a decir que hay que regular las temperaturas en los interiores para ahorrar energía a través del consumo responsable de la calefacción y el aire acondicionado. En verano –según he leído- la temperatura mínima deberá ser 26 grados. Y en invierno 21.
Si no cambian el clima, algunos días de verano nos veremos obligados a poner la calefacción para llegar a los 26 grados. La ley, nos dicen, está para cumplirla (menos el Estatuto). Y en invierno, habrá que comprar jerséis, guantes y bufandas. Ahora bien, con el sello de garantía “ñ”, “Gobierno de España”.
Todo es imagen. Humo. Innovación política.
El último eslogan en boga es el de la “normalidad”. “Normalidad política” ante el cambio de gobierno. “Normalidad democrática” en el Día de las Fuerzas Armadas. “Normalidad constitucional” en la instalación de banderas españolas. “Normalidad institucional” en la celebración de la Constitución. “Normalidad cultural” en la minusvaloración del euskera. “Normalidad” en lo excepcional. Todo un puntazo de creatividad y de ingenio. Algo que no casa demasiado bien con la mentalidad de un “neoandertal evolucionado” como la de quien esto escribe. ¿Será que soy anormal?.
Me miro en el espejo del nuevo régimen y no hay duda. Soy anormal.
Eso que es, ¿bueno o malo?. Es, sin duda, la triste realidad. “la realidad sin cambios”.
Anormal, sí , pero como también dice el eslogan de una multinacional alemana, “yo no soy tonto”.
jo,jo,jo los ejemplos son como para hacer estudiar en la ikas....cole..... y univ.......universos
ResponderEliminarEl mundo se divide en normales y anormales. Es todo. Darnos cuenta de lo normales que somos es una necesidad. Te invito a nuestro facebook de normales en transición... http://www.facebook.com/#/group.php?gid=214606647103&ref=mf
ResponderEliminary a nuestro blog
http://despertardelosnormales.blogspot.com/