lunes, 9 de mayo de 2011

JAMÁS DE LOS JAMASES

Antonio Basagoiti ha trasladado su campaña a Madrid. Lo cierto es que la capital del Estado siempre ha sido su polo de atracción básica en política. Es legítimo. Cada cual se siente como quiere.

El líder vasco del PP ha acudido a la capital del reino para acallar las voces de Mayor Oreja e Iturgaiz que, a coro, habían pedido la ruptura del acuerdo con el PSE de Patxi López. Basagoiti ha dicho lo contrario. Lo ha afirmado con contundencia. Sin rodeos y con la claridad y vehemencia que acostumbra. “Jamás” romperá el pacto con el PSE ya que "los pactos sólo los puede romper quien los incumple, jamás quien los cumple”.

Para quien tuviera alguna duda de la fortaleza del consenso de hierro entre populares y socialistas, quedan sus palabras. Y los dardos que le ha lanzado a Iñigo Urkullu de quien ha dicho que “le importan más los batasunos que los parados”.

Las campañas electorales tienen eso, la capacidad de hacer volar los puentes que con dificultad se construyen lejos de los focos de la actualidad. Urkullu y Rajoy lo habían intentado en diversas ocasiones pero, cada vez que alguien ha conseguido aproximar posiciones entre nacionalistas y populares, ha existido un boicoteador de ha dinamitado las pasarelas frágilmente extendidas.

Algo parecido a lo ayer afirmado en Madrid insinuó Basagoiti en un acto en Gasteiz. Me hizo sonreír, no por el aserto, sino por el gesto del candidato a la alcaldía, Maroto, quien como “hooligan” apasionado supo acompañar la gracia con un “muy bien”, rompiendo a aplaudir enrabietado.

Lo de los planos en televisión es algo que los partidos cuidan, pero no siempre. Desde hace un tiempo se ha puesto en boga el acompañamiento coral a la figura central. Candidatos/as, jóvenes, inmigrantes, chicos/as guapos/as… acompañan en el tiro de cámara al protagonista principal. Se pretende identificar la imagen con valores de pluralidad, modernidad, diversidad, etc.

La faena comienza cuando uno de los extras se duerme, o come chicle, o se hurga en la nariz. En la noche electoral en la que CiU ganó las elecciones catalanas, pudimos ser testigos de lo que un experto en imagen jamás deberá permitir.

El candidato-president debía comparecer para expresar sus primeras impresiones tras la victoria electoral. Le precedió en el uso de la palabra Durán quien casi tuvo que ser retirado del micrófono por los mossos d”esquadra. Ante el inusual protagonismo del líder de Unió, llegó Mas, acompañado por su esposa. Tuvo que hacerse sitio a empujones. Para centrar el encuadre, Durán engrosó la ya nutrida fila trasera al candidato-presidente. Y el espectáculo continuó. Uno que sudaba se secaba la frente con un pañuelo. Durán comenzaba a mandar mensajitos por el móvil compulsivamente. Otro sacaba la copa de cava en el encuadre. Y el bueno de Artur Mas tuvo que acortar su intervención para no hacer más el ridículo. Como el camarote de los hermanos marx.

Sentarse justo en la verticalidad de la cámara es como posarse en la silla eléctrica (algunos así denominan a este puesto). Es pura incomodidad. Si, además, lo que escuchas chirría, el mal rato puede ser de aupa.

Me imagino a Pérez Rubalcaba el otro día en Donostia moviéndose más que un ratón encima de un queso. López, el lehendakari, había dicho a quien le quisiera oír que no iba a hablar más de “Bildu”. Fiel a su promesa, “Bildu” fue su “pildorazo” del día. Anunció, ante la perplejidad de propios y ajenos que “no pactará” con la coalición “ni en diputaciones ni en ayuntamientos”. ¿Pactar con “Bildu”?. Primero, le tendrán que dar los números para un posible pacto (que lo dudo). Y, en segundo lugar, ¿pero no tiene ya un pacto con el PP?.

Pese a la afirmación de “perogrullo”, todos los medios – los condescendientes- abrieron sus ediciones informativas con esa declaración. ¿No había más?.

Basagoiti se ha encargado de centrar la posición (por eso el eslogan de los populares es “centrados”); hay pacto con el PSE y no se va a romper “jamás”. Jamás de los jamases.

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